Bloomberg — El director ejecutivo de Banca Monte dei Paschi di Siena SpA, Luigi Lovaglio, y dos inversores italianos de peso habrían coordinado acciones para tomar el control de Mediobanca SpA y reforzar su influencia sobre Assicurazioni Generali SpA, según documentos elaborados en una investigación de la fiscalía de Milán.
Los fiscales describen una supuesta estrategia de varios años encabezada por el multimillonario Francesco Gaetano Caltagirone y por Francesco Milleri, presidente de Delfin Sarl —dos de los mayores inversores de Mediobanca y Generali— para hacerse con el control del banco de inversión con sede en Milán, con el objetivo final de dominar Generali, la aseguradora más grande de Italia.
Un paso clave del plan fue la compra, el año pasado, de una participación en Monte Paschi por parte del Gobierno italiano, dentro de un proceso que, según los fiscales, estuvo orquestado y careció de transparencia.
Tras esa compra, Caltagirone y Milleri estructuraron un acuerdo en coordinación con Lovaglio que permitió a Monte Paschi tomar el control de Mediobanca, sin revelar adecuadamente al mercado su alineamiento y en posible perjuicio de otros inversores, de acuerdo con el documento de 35 páginas al que accedió Bloomberg.
Los fiscales sostienen que el proyecto se ejecutó en violación de las normas del mercado italiano y mediante un comportamiento coordinado capaz de influir en el precio de las acciones de Mediobanca.
Monte Paschi completó en septiembre la adquisición de Mediobanca por €17.000 millones (US$19,7 mil millones), creando el tercer mayor banco de Italia por activos en una operación respaldada por el Gobierno.
La fiscalía de Milán investiga supuesta manipulación de mercado por parte de Lovaglio, Milleri y Caltagirone, así como obstrucción a los reguladores vinculada a la compra de su competidor más pequeño. El Gobierno de la primera ministra Giorgia Meloni y el Ministerio de Finanzas de Roma no están bajo investigación, y ninguna de las personas o empresas ha sido acusada de delitos.
Los fiscales alegan que la coordinación encubierta permitió a los participantes evitar la obligación de un costoso lanzamiento de una oferta pública de adquisición en efectivo cuando su participación combinada superó el umbral del 25% en Mediobanca, ya que no tuvieron que agrupar formalmente sus tenencias.
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Monte Paschi dijo el jueves que el banco “confía en poder aportar toda la información necesaria para aclarar la corrección de sus actuaciones”. Delfin señaló que su directorio “siempre actuó en pleno cumplimiento de las normas y leyes del mercado”. El Grupo Caltagirone afirmó que sus representantes “actuaron sistemáticamente conforme a las reglas que rigen el mercado”.
Todos declinaron hacer más comentarios cuando Bloomberg los contactó fuera del horario laboral el sábado.
Según los documentos, el origen del proyecto se remonta a casi una década.
Delfin y el grupo Caltagirone son accionistas relevantes al menos desde 2016. A partir de 2019, habrían buscado el control mediante inversiones paralelas y coordinadas tanto en Generali como en su principal accionista, Mediobanca.
Mediobanca es el mayor accionista de Generali con una participación del 13,2%. Delfin —el holding de la familia Del Vecchio— posee el 10,1% de la aseguradora y Caltagirone controla el 6,3%, según el sitio web de Generali.
Delfin también tiene el 17,5% de Monte Paschi y Caltagirone el 10,3%, lo que los convierte en algunos de los mayores accionistas de ese banco; ambos habían construido posiciones significativas en Mediobanca antes de comprometer sus acciones a la oferta.
Las participaciones superpuestas crearon una densa red de influencia que vinculó a la mayor aseguradora de Italia, a su principal accionista Mediobanca y a Monte Paschi, el vehículo utilizado en la adquisición.
Los investigadores sostienen que ambos grupos fueron acercándose de manera gradual, con participaciones en Generali y Mediobanca que crecían a la par y un comportamiento de voto cada vez más alineado.
El papel del Tesoro
La estrategia entró en su fase final en noviembre de 2024, cuando el Tesoro italiano vendió un 15% de Monte Paschi mediante un proceso acelerado de construcción de libro, según los documentos, cuyos elementos fueron adelantados por Corriere della Sera.
Los fiscales señalan que la venta se estructuró de modo que benefició a los compradores alineados con el plan para tomar Mediobanca —en concreto, Caltagirone y Delfin, que ofrecieron el mismo precio por la misma cantidad de acciones con pocos minutos de diferencia.
El cierre rápido del libro de órdenes dejó afuera a otros inversores interesados, como UniCredit SpA y BlackRock Inc.
Si bien el Ministerio de Finanzas y sus representantes no están bajo investigación, el documento menciona el rol del Gobierno, argumentando que la operación se caracterizó por “opacidad y anomalías”.
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La venta pareció orientada hacia compradores predeterminados, lo que plantea interrogantes sobre posibles conflictos de interés dado el doble papel del Tesoro como vendedor de la participación y, más tarde, como respaldo a la oferta de Monte Paschi, de acuerdo con los documentos judiciales.
El Ministerio de Finanzas de Italia actuó conforme a las reglas y procedimientos, dijo un funcionario a Bloomberg el sábado al ser consultado por la investigación.
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