Bloomberg Línea — La incertidumbre política en Perú puede poner un freno a su crecimiento económico, ante el debilitamiento de la confianza empresarial y del consumidor, de acuerdo con un reporte de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) publicado este lunes.
“La economía se ralentizará tras repuntar en 2024. La incertidumbre global y doméstica mantendrá el crecimiento moderado al debilitar la confianza empresarial y del consumidor”, señala la OCDE.
Recordó que desde 2016, Perú ha tenido seis presidentes y frecuentes cambios ministeriales.
En la actualidad, añade, la fragmentación política se refleja en los más de 40 partidos inscritos para la primera vuelta de las próximas elecciones.
Esta saturación de partidos políticos “podría dificultar el consenso a la hora de adoptar reformas que favorezcan el crecimiento”.
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“La incertidumbre podría intensificarse a medida que los partidos tratan de diferenciarse y captar la atención de una base electoral muy fragmentadas”, explicó la OCDE.
Y si bien dice que la reciente aprobación de un sistema legislativo bicameral —con una cámara baja y una cámara alta separadas— podría mejorar los procesos legislativos y aportar un mayor control, “es poco probable que resuelva por completo la fragmentación política“.
Las estimaciones de la OCDE apuntan a que la economía peruana se ralentizará este año tras haber crecido en 2024 un 3,3%.
La estimación es que el PIB peruano crezca un 2,8% este año y un 2,6% en 2026.
Según la OCDE, “el aumento del crimen y la inseguridad podrían erosionar la confianza y detonar conflictos sociales”.

Además, explica que los eventos climáticos extremos cada vez más frecuentes también representan riesgos, con posibles daños a las infraestructuras y la agricultura
La última edición de los Estudios Económicos de la OCDE: Perú señala que el impulso del gobierno para acelerar las Asociaciones Público-Privadas (APP), junto con la agilización de permisos y la baja inflación, podrían compensar parcialmente los efectos de la incertidumbre al respaldar la inversión y el consumo privados.
La inversión total como porcentaje del PIB cayó en 2023 y 2024, siguiendo la tendencia de la última década marcada por la debilidad de la inversión privada.
Esta comenzó a repuntar en la segunda mitad de 2024 y ganó fuerza en la primera mitad de 2025, gracias a esas nuevas asociaciones público-privadas, mayor confianza empresarial, condiciones financieras más favorables y esfuerzos gubernamentales por reducir la burocracia, según la OCDE.
Sin embargo, señala que “la incertidumbre sobre la política económica sigue siendo elevada desde la pandemia, a lo que se suma la incertidumbre internacional más reciente”.
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En el país, la imprevisibilidad regulatoria, la debilidad del Estado de derecho, la inestabilidad institucional, la corrupción, los prolongados litigios tributario y legales y las deficiencias de las infraestructuras son considerados los principales obstáculos para la inversión nacional y extranjera.
“Para poder financiar las inversiones necesarias en infraestructuras, educación y protección social, así como en la adaptación al cambio climático y la mitigación de sus efectos, será necesaria una mayor eficiencia en el gasto y unas instituciones fiscales sólidas que salvaguarden la sostenibilidad de la deuda”, dijo Mathias Cormann, secretario General de la OCDE, durante la presentación del informe en Lima.
En cuanto a la inflación, la OCDE indica que, dado que se sitúa dentro del rango objetivo del banco central —entre el 1% y el 3%—, la política monetaria debería mantener "una orientación neutral y en función de los datos para proteger la estabilidad de precios frente a los riesgos nacionales e internacionales".
Riesgos externos para Perú

De acuerdo al reporte de la OCDE, los principales riesgos externos para Perú incluyen una posible desaceleración más fuerte de China, que reduciría la demanda de exportaciones y podría impactar los precios del cobre.
La caída de los precios del cobre empeoraría la balanza comercial, ejercería presión sobre las finanzas públicas y retrasaría las inversiones mineras previstas.
Esto, a su vez, se reflejaría en el crecimiento económico y el empleo, especialmente en las regiones mineras de Perú.
El cobre representa casi el 30% de las exportaciones totales del país.
De otra parte, la OCDE indica que las restricciones migratorias o menor actividad económica en países clave de origen de remesas podrían limitar estos ingresos.
Asimismo, el aumento del proteccionismo y las tensiones comerciales globales podrían desacelerar la demanda mundial y afectar las exportaciones y la inversión en Perú.
La diversificación del comercio puede ser beneficiosa, pero requiere superar barreras no arancelarias como infraestructura deficiente, redes logísticas débiles e ineficiencias regulatorias.
Otro de los posibles desafíos externos para el país es la volatilidad de los mercados financieros, que podría causar una disminución del apetito por el riesgo a nivel mundial.
Esto, a su vez, podría provocar una depreciación del tipo de cambio, un endurecimiento de las condiciones de crédito y afectar la inversión y el crecimiento.
Sin embargo, para la OCDE el país puede absorber los posibles choques gracias a su sólida posición externa, que incluye una deuda exterior moderada, importantes reservas de divisas, un sector financiero firme y una balanza en cuenta corriente sostenible.
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