Bueno Aires — El sector pyme industrial argentino atraviesa un escenario desafiante producto del fuerte incremento de tasas en pesos. En medio del apretón monetario que dispuso el gobierno de Javier Milei para contener presiones sobre el dólar y la inflación en la antesala electoral. en el sector aseguran que enfrentan numerosas complicaciones para mantener la rentabilidad de la actividad y advierten que, de no revertirse, podría incluso impactar en la inflación por corrección de precios.
Días atrás, el ministro de Economía, Luis Caputo, volvió a referirse al elevado nivel en que se encuentran las tasas de interés en Argentina en un mensaje publicado en redes sociales y rechazó que estén “ridículamente altas”. Sin embargo, dijo que “esta suba va a ser transitoria” y que caerán tras las elecciones de medio término, que anticipa “muy favorables” para La Libertad Avanza.
A nivel general, el sector fabril muestra un complejo panorama. Según la última encuesta difundida por la Unión Industrial Argentina (UIA), los datos disponibles al mes de julio indican una suba interanual en el segmento, pero “se observa un desempeño bajo al compararlo tanto con el mes anterior, como con el mismo período de 2022 y 2023″.
En diálogo con Bloomberg Línea, Norberto Fedele, dueño de Laminación Paulista Argentina SRL, una metalúrgica que se dedica a fundición y laminación de aluminio en Buenos Aires, consideró: “La rentabilidad es mala o negativa”.
“Con relación a las expectativas de producción a corto plazo, es decir, los próximos tres meses, entiendo que habrá un marcado deterioro y vemos un panorama más frágil hacia adelante”, anticipó.
Al referirse al costo financiero, opinó que “a pesar del ordenamiento macro y de la baja de la inflación, es más caro en Argentina descontar un cheque bancario y, más aún en estas últimas semanas, que en un país vecino de la región”.
Diego Leal es dueño de una empresa de la industria plástica y directivo de la Unión Industrial de la provincia de Buenos Aires (UIPBA). Según sostuvo “el sector se encuentra en una rentabilidad bastante disminuida, fruto de aumentos significativos durante el último año en las tarifas de energía, costo de los servicios públicos, impuestos, transporte, salarios que han crecido en dólares“.
Según explicó, a ello se suma las elevadas tasas de interés: “Sin dudas, afecta. En la industria plástica trabajamos con compras de proveedores muy concentrados. Eso implica condiciones de pago muy estrictas, generalmente al contado. Está la necesidad de tener un stock para abastecer a los clientes y poder entregar rápidamente cuando hay una solicitud. El plazo habitual de pago de un cliente es de 40 a 45 días. Eso quiere decir que estamos hablando de 75 días de stock inmovilizado".
El también directivo de la Cámara Argentina de la Industria Plástica apuntó, además, al costo financiero del valor de producto y remarcó: “La materia prima fue abonada de contado y todos los demás costos también se terminan pagando durante el mes o la quincena”. El empresario manifestó que, en la actualidad, una pyme accede a una tasa de interés “del 60%, 65% o 70%”.
“El costo de producción se eleva precisamente por esto”, indicó y subrayó que eso “sin contar que, obviamente, hoy los préstamos para inversiones son inexistentes y las empresas medianas o pequeñas se limitan simplemente a descontar cheques y a tratar de no endeudarse para nada porque realmente es terrible”.
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De ese modo, advirtió: “Estructuralmente, para una empresa industrial que está cobrando relativamente pronto, a 40 o 45 días, con un cheque de pago diferido, con el costo que tiene, con la necesidad de mantener mínimos inventarios para poder abastecer adecuadamente a la demanda, el costo financiero es altísimo“.
“En tu balance está el precio de venta, el costo de producción, pero abajo, está el costo financiero asociado. Espero que las pymes lo tengan en cuenta porque, realmente, el riesgo es que muchas no lo hagan y entren directamente a trabajar a pérdida", analizó.

“Realmente, es una una situación bastante delicada y esperemos que se revierta en el cortísimo plazo porque si no, va a generar muchos problemas y en la práctica va a generar un reajuste de precios porque las pymes no pueden. O se corta la cadena de pagos o ese costo financiero necesariamente se asume en el precio. A eso hay que agregar los movimientos del tipo de cambio. Si bien no tan grande, estamos hablando de un ajuste de 26% aproximadamente en los últimos cuatro meses”, estimó.
Además, afirmó que “algunas pymes que, ante la apertura y la posibilidad de comprar en el exterior, han determinado una cierta baja de precios el último año, han decidido importar y tienen sus insumos dolarizados“.
De esa manera, evaluó: “Hay un achicamiento del mercado por menor consumo de tanto las cadenas de supermercados como procesadores de alimentos, por lo cual, hay una situación bastante compleja porque, por un lado, hay una caída significativa de la rentabilidad del sector en general, una caída en los precios de venta por sobreoferta y las empresas para poder sostener su ecuación económica y evitar despedir o poder cubrir sus gastos fijos, termina sacrificando significativamente el margen. Por otro lado, hay una suba bastante fuerte de los costos de producción“.
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Otro empresario que prefirió no dar a conocer su identidad contó a este medio que, en su caso, fabricante de poliuretano para colchones, sillones, sillas, calzado y esponjas de baño, entre otros productos, y que está por poner en marcha una nueva planta, la rentabilidad bajó, aunque por el momento permite mantener la actividad.
De acuerdo con sus cálculos, el sector a nivel general se encuentra alrededor de un 30% por debajo de los niveles de rentabilidad deseados. Así, coincidió en que se combina una serie de factores que dificulta la actividad, porque la manera de vender es con crédito y flexibilidad en los plazos, pero ello junto a la baja de la demanda, los movimientos del tipo de cambio y una menor rentabilidad delinea un panorama de cierta incertidumbre.
Otros reclamos de las pymes
“Todo esto se agrava por la falta de competitividad que tenemos por diversos motivos como el impacto de la carga impositiva. Los impuestos no deben afectar a la producción, sino al patrimonio neto. Estamos precisando desde ya hace muchas décadas que nuestros gobernantes hagan una reforma impositiva total en todos los niveles porque esto afecta a todas las cadenas de valor”, argumentó Fedele.
A su vez, evaluó: “Otro tema no menor es que en todo el mundo los impuestos que se tributan son directos y en un bajo porcentaje, indirectos. En Argentina es exactamente al revés. Por ejemplo, el impuesto a los débitos y créditos bancarios es totalmente distorsivo. El impuesto a los Ingresos Brutos y las tasas municipales, por las que no recibimos absolutamente ninguna prestación, también”.
También se refirió al impacto de las cargas laborales y los costos de las indemnizaciones: “Esto es sin querer sacar ningún derecho adquirido, es decir, el costo de las indemnizaciones y la actualización de una persona de cinco años de antigüedad, puede ser hoy de ARS$120.000.000. Eso puede ser un misil en la línea de flotación de cualquier pyme industrial”.
También se refirió a la logística: “No puede ser que sea menos costoso traer un contenedor de limones de Egipto que un equipo terrestre de Tucumán, y más, hoy día, por el estado de las rutas nacionales, con la falta de mantenimiento, se hace mas caro. Por ello, a mí me gustaría hablar mas de desarrollo de transporte ferroviarios o fluviales, para ganar competitividad”.
Por otro lado, apuntó a los costos de los insumos energéticos y remarcó: “Cada mes, las tarifas para producir son más caras y con un dólar planchado, estamos entrando en una lógica de inflación en dólares. Hay más aristas para comunicar, pero la mayoría de las pymes somos productivas y eficientes, pero no somos competitivas”.
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