Bloomberg Línea — La semana pasada, el Ministerio de Hacienda de Colombia actualizó el Plan Financiero de 2025 con nuevas proyecciones económicas y fiscales. En la rueda de prensa, el ministro Diego Guevara destacó ajustes en el crecimiento y estrategias para la regla fiscal y la sostenibilidad de la deuda. No obstante, la banca de inversión alertó sobre un deterioro mayor al previsto en las cuentas públicas del país.
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Los recientes informes de Goldman Sachs, JPMorgan y el Santander Corporate & Investment Banking resaltaron tres puntos clave en las cuentas que entregó el gobierno colombiano: el déficit fiscal en 2024 fue más alto de lo proyectado, el nivel de endeudamiento creció más de lo esperado y las estimaciones para 2025 se basan en supuestos optimistas.
En una nota del economista Santiago Téllez, Goldman Sachs destacó que “los resultados fiscales preliminares de 2024 fueron considerablemente peores de lo que se contemplaba en junio pasado”. Según el informe del gobierno, el déficit primario de 2024 fue de -2,4% del PIB, 1,5 puntos porcentuales más amplio que la guía previa. Para Téllez, las proyecciones de déficit del gobierno para 2024 fueron demasiado optimistas.
El reporte oficial indicó que este resultado se explicó por una combinación de menores ingresos a lo esperado y un incremento del gasto primario. JPMorgan dijo que este último alcanzó el 19% del PIB, superior al 15,5% del PIB antes de la pandemia, “debido principalmente a un aumento significativo en el gasto social, incluidas transferencias y subsidios”.
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Transacciones de única vez
Según las estimaciones oficiales, el déficit del Gobierno Nacional Central cerró en 6,8% del PIB en 2024, un resultado alineado con la regla fiscal pese a la fuerte caída en el recaudo tributario. El gobierno argumentó que logró cumplir con la meta estructural de equilibrio fiscal de 2024 si se consideran ciertas transacciones extraordinarias.
Uno de los temas centrales de las cuentas del Gobierno ha sido la discusión sobre la regla fiscal y el uso de las llamadas transacciones de única vez. El ministro de Hacienda, Diego Guevara, explicó que la caída del recaudo justificó el uso de estas herramientas para cumplir con los parámetros fiscales.
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A finales del mes pasado, el Comité Autónomo de la Regla Fiscal (CARF), que supervisa las cuentas nacionales, aseguró en un análisis preliminar que el gobierno había superado el límite de déficit fiscal el año pasado, aunque aún no ha presentado su pronunciamiento final.

Goldman Sachs destacó que estas transacciones permitieron un déficit primario mayor, abarcaron un conjunto más amplio que el propuesto por el CARF y ascendieron al 1,9% del PIB (frente a la estimación del CARF del 0,3%). Además, el 80% de esas transacciones excepcionales se justificaron por la disminución no prevista de la recaudación fiscal.
El Ministerio de Hacienda explicó que los ingresos por recaudo de impuestos se redujeron en COP$18,5 billones (US$4.480 millones) respecto a 2023, afectando las cuentas del Estado. Para contrarrestar este impacto, el Ministerio implementó un recorte presupuestal de COP$28,8 billones (US$6.970 millones), además de estrategias de optimización del gasto.
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En una nota de los analistas Juan Goldin y Diego Pereira, JPMorgan destacó que el déficit primario superó el umbral delineado en el Marco Fiscal de Mediano Plazo de 2024 y anticipó que habrá discrepancias con el CARF por el cálculo de las transacciones extraordinarias.
Para el Santander Corporate & Investment Banking, debido a la naturaleza del déficit incluido en estas transacciones, el CARF indicaría que se incumplió la regla en 2024.
El ministro Guevara defendió el uso de estas operaciones, argumentando que son una herramienta válida para responder a choques imprevistos sin alterar la senda de ajuste fiscal a mediano plazo. Además, insistió en que la regla fiscal colombiana no es perfecta, ya que fue diseñada en un momento del tiempo con supuestos que han cambiado.
“Las reglas fiscales se actualizan cuando cambia la economía”, afirmó.

Entre las principales transacciones de única vez aprobadas, se encuentran una caída en el impuesto de renta del sector carbón; una disminución en la renta de personas naturales; y un impacto de una sentencia del Consejo de Estado sobre deducciones tributarias, entre otros.
El director de Política Macro, Cristian Cruz, explicó que este tipo de transacciones están contempladas en la normativa fiscal colombiana y en modelos internacionales, como el de la Comisión Europea, que permite este tipo de ajustes cuando existen eventos inesperados que afectan los ingresos estructurales del país.
Sin embargo, en el terreno local, analistas también han criticado las cuentas del gobierno. Luis Fernando Mejía, director del centro de pensamiento Fedesarrollo, aseguró que las caídas en los ingresos que se están tomando como transitorias no lo son.
“El gobierno está haciendo cuentas de recaudo sobre una base inflada, que no existe. En este sentido, desde Fedesarrollo consideramos que el gobierno no cumplió la regla fiscal en 2024, y es muy probable que el comité de la regla fiscal diga lo mismo”, escribió Mejía en su cuenta de X.
Si bien cree que la conclusión del CARF no sorprenderá al mercado, que ya preveía la situación, los ojos estarán puestos en cómo se comporte el déficit en 2025. Para Fedesarrollo, el gobierno todavía debe recortar otros COP$28 billones (US$6.770 millones) del presupuesto de este año, o tampoco cumplirán la regla fiscal.
“Los mercados tienen paciencia, pero esa paciencia tiene sus límites. Es urgente resolver el grave problema fiscal que aqueja al país”, dijo Mejía.
Riesgos fiscales para 2025
El Plan Financiero de 2025 proyecta un déficit fiscal de 5,1% del PIB, un ajuste al alza de 0,4 puntos porcentuales respecto a lo establecido en la Ley de Presupuesto. Goldman Sachs detalló que, según el gobierno, el déficit primario sería de 0,2% del PIB, frente al 0,5% estimado en junio de 2024, y un gasto en intereses de 4,8% del PIB, el más alto en dos décadas (vs. 4,7% previamente). “Consideramos que los riesgos están inclinados hacia un déficit mayor”, escribió Téllez en su nota.
Además, la administración Petro ajustó sus previsiones de ingresos luego de que el Congreso no aprobara la reforma tributaria el año pasado, la cual habría aportado aproximadamente 0,7% del PIB en ingresos adicionales.
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Las cuentas oficiales proyectan un incremento en los ingresos tributarios de COP$55 billones (US$13.300 millones), equivalente a 2,3% del PIB. Sin embargo, esta cifra es COP$16 billones (US$3.870 millones) inferior a lo establecido en el Presupuesto General de la Nación para 2025, publicado a inicios de año.
Según los analistas del Santander Corporate & Investment Banking, “los supuestos sobre ingresos siguen siendo optimistas y podríamos cerrar el año en una situación similar a la de 2024, lo que comprometería la credibilidad de la política fiscal en Colombia”.
JPMorgan anticipa que el Gobierno “tendrá que continuar reduciendo el gasto a lo largo del año mediante aplazamientos y subejecución presupuestaria″ y espera que el déficit fiscal cierre en 5,6% del PIB en 2025.
Goldman Sachs, por su parte, todavía ve “el riesgo de desviaciones fiscales debido a proyecciones optimistas de ingresos tributarios”, mientras que los ajustes en el gasto serán difíciles de implementar.
Incremento de deuda
El informe del Ministerio de Hacienda evidenció un incremento en el nivel de endeudamiento del Gobierno Central. La deuda pública neta pasaría de 53,8% del PIB en 2023 a 60,0% en 2025, superando el 55,3% que se había proyectado en 2024, en el extremo superior de las estimaciones de Goldman Sachs para 2025-2027.
El Ministerio justificó el incremento en la razón deuda/PIB argumentando que responde a la depreciación del peso colombiano y a la necesidad de financiamiento en un contexto de ajuste macroeconómico.
Según Guevara, con la reciente apreciación del peso, se espera una corrección en los niveles de deuda. Además, destacó que los mercados internacionales han respondido positivamente a las emisiones de bonos, lo que ha permitido prefinanciar parte de las necesidades de 2025.
Para JPMorgan, las elevadas necesidades de financiamiento del Ministerio de Hacienda seguirán ejerciendo presión sobre las condiciones financieras locales y limitando la capacidad del Banco de la República para reducir la tasa de interés de referencia demasiado rápido o en un monto significativo.
Los analistas de Santander agregaron que la situación fiscal mostró un fuerte deterioro en 2024, lo que “mantendrá alta la incertidumbre debido al fuerte ajuste requerido en los próximos años para cumplir con una senda sostenible”.