A medida que Estados Unidos se vuelva más proteccionista en materia de comercio internacional, el mercado financiero se muestra más volátil, motivo por el cual el S&P 500 entró recientemente en fase de corrección. En ese contexto, ¿hay margen para invertir en renta variable estadounidense?
Bloomberg Línea consultó a expertos del mercado financiero en qué activos o sectores ven oportunidades de posicionamiento en acciones, en un momento tan complejo.
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Activos más “tangibles”
Gonzalo Muñoz, analista de mercados en XTB Latam, señaló que la renta variable estadounidense atraviesa un momento complejo. Además, indicó que tras un 2024 marcado por el entusiasmo, en el que los principales índices alcanzaron máximos históricos en reiteradas ocasiones, el mercado ha entrado en una fase de corrección.
“El regreso de Donald Trump ha traído un entorno político más restrictivo”, expresó el especialista. Según su análisis, este nuevo panorama se traduce en una mayor presión regulatoria, conflictos geopolíticos que amenazan las rutas de exportación y un intento claro de ajustar el déficit fiscal acumulado desde la pandemia.
En este contexto, sostuvo que las grandes tecnológicas han comenzado a perder atractivo, mientras que los fondos institucionales están rotando hacia activos más tangibles. “La narrativa de crecimiento infinito empieza a desgastarse y los múltiplos que antes se pagaban sin pestañear ahora se miran con lupa”, advirtió. A medida que las valuaciones de las empresas de Silicon Valley se ajustan, consideró que los inversores con una visión de ciclo han empezado a buscar oportunidades en otro sector: las materias primas.
Según Muñoz, los commodities han recuperado protagonismo en este escenario volátil, tanto como refugio como por su atractivo a largo plazo. “Los agrícolas, los metales industriales y los metales preciosos están ganando peso frente a lo intangible”, explicó. En este sentido, destacó que empresas vinculadas a estos sectores, como Freeport-McMoRan, Newmont, Mosaic o Corteva, se encuentran bien posicionadas para capitalizar esta tendencia.
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Aclaró que esto no implica el fin de la tecnología, pero sí marca un cambio en la tolerancia del mercado a valuaciones excesivas. “Algunos nombres todavía tienen sentido si ajustan su valuación, como Microsoft, Nvidia o Eli Lilly en el sector salud”, indicó. No obstante, desde su perspectiva, el verdadero interés del capital parece desplazarse hacia las compañías que producen, extraen o distribuyen recursos reales.
“En épocas de tensión, el capital busca solidez, y eso hoy se encuentra más en el cobre, el maíz o el litio que en las promesas del metaverso”, concluyó el analista.
Empresas value
Juan Manuel Franco, economista jefe de Grupo SBS, sostuvo que en el contexto actual de creciente incertidumbre, las empresas de tipo value en Estados Unidos presentan oportunidades de inversión. Según su análisis, la política del gobierno estadounidense parece priorizar a las compañías locales, lo que podría beneficiar particularmente a los sectores bancario y energético. “Nos gustan los bancos y las energéticas, que se verían favorecidas también por un escenario de mayor desregulación”, explicó.
No obstante, Franco consideró que los inversores con mayor tolerancia al riesgo aún podrían encontrar valor en las empresas growth, como las tecnológicas. “Han padecido caídas fuertes en lo que va del año, pero tienen interesantes perspectivas a mediano y largo plazo”, indicó.
Respecto de lo que señala Franco, es importante destacar que las estrategias de inversión suelen dividirse en dos grandes enfoques: value (que se traduce al castellano como “valor”) y growth (que se traduce al castellano como “crecimiento”).
Las empresas value son aquellas que cotizan a precios relativamente bajos en relación con sus fundamentos, como ganancias o activos, y suelen pertenecer a sectores consolidados, como el bancario o el energético. En contraste, las compañías growth se caracterizan por su alto potencial de crecimiento futuro, aunque con valuaciones más exigentes y mayor volatilidad, siendo el sector tecnológico uno de los más representativos de esta categoría.
No más de un 40% en acciones de Estados Unidos
Federico Boero, wealth management manager de Adcap Grupo Financiero, señaló que, ante la volatilidad del mercado estadounidense y la posibilidad de un escenario de estanflación, la exposición a renta variable en una cartera modelo no debería superar el 40%.
Según su análisis, una asignación adecuada de activos en este contexto incluiría un 15% en oro, un 45% en bonos, un 25% en acciones defensivas, un 10% en tecnología y un 5% en liquidez. “Dependiendo de la aversión al riesgo del inversor, inicialmente propondría liquidez de corto plazo en Letras del Tesoro de EE.UU. a seis meses y algunos bonos corporativos investment grade con vencimiento a cuatro o cinco años”, explicó.
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En cuanto a la exposición en acciones, reiteró que no debería superar el 40% y que se inclinaría por empresas vinculadas al oro y por acciones defensivas, como las del sector de servicios públicos, atención médica y bienes de consumo básico.
Entre las compañías que destacó en este segmento mencionó a Johnson & Johnson, Coca-Cola Co, Procter & Gamble, PepsiCo, Costco y Berkshire Hathaway. “Si el inversor estuviera dispuesto a asumir algo más de riesgo, sumaría un fondo mutuo de tecnología con un máximo del 10%”, concluyó.