La ley no contemplaba que fuera el ministro de Hacienda, presidente de la Junta, quien se rehusara a asistir a las reuniones de política monetaria. El mercado interpreta qué podría pasar.
Académicos de varias universidades expresaron preocupación por la salida del ministro de Hacienda de la Junta Directiva y advirtieron sobre posibles efectos en la credibilidad institucional y la estabilidad macroeconómica.
El presidente de Colombia, Gustavo Petro, indicó que el gerente del Banco de la República debe saber que no es el dictador de la economía “como algunos pregonan, incluído él, sino que obedece al pueblo”.
María Claudia Lacouture, presidenta de Amcham Colombia, expresó que la autonomía del Emisor no puede ser blanco de presión política cada vez que no coincide con el Ejecutivo.
Tras abandonar inconforme la reunión del Banco de la República tras ser derrotado en la votación de política monetaria, el ministro Germán Ávila abrió el debate de cómo debe funcionar la Junta del Emisor.
Primero el ministro de Hacienda, Germán Ávila, abandonó la reunión de política monetaria, luego, el presidente de Colombia respaldó a su funcionario. Opositores piden acciones de la Procuraduría.
El mercado reaccionó luego de que el Gobierno cuestionara una subida de tasas de hasta 100 puntos básicos y se retirara de la reunión de la junta del Banco de la República.
Leonardo Villar, gerente del Banco de la República, confirmó que 4 codirectores del Emisor apoyaron la medida que dio origen al malestar del ministro de Hacienda.
Ante la postura mayoritaria de la Junta, el ministro de Hacienda, Germán Ávila, abandonó la reunión y dio una rueda de prensa por su cuenta criticando la medida.
Ávila pidió un debate público sobre la política monetaria del banco central, al tiempo que lo acusaba de favorecer a los inversores frente a los colombianos de a pie.
El presidente colombiano ha nombrado a 4 de los 7 miembros de la Junta, pero pese a ello no ha podido guiar las decisiones de política monetaria y hoy se conserva la independencia de la Junta.
Para el Banco de Bogotá, se requiere un ajuste significativo por cuenta de las expectactivas de inflación, que se mantienen al alza y lejos del rango meta del Emisor.
La guerra en Oriente Medio es una “gran amenaza” para la economía colombiana, que ya se enfrentaba a graves presiones sobre los precios, según la codirectora del Emisor, Olrga Lucía Acosta.
La iniciación de construcción de viviendas nuevas en el país marcó, en enero, su nivel más bajo en la historia, mostrando que el sector constructor y, por lo tanto, la inversión, habrían continuado débiles.
La fortaleza del peso colombiano pende de un hilo. El tema fiscal asecha, mientras se resuelve el frente político. Las elecciones legislativas serán determinantes en el precio futuro.
El economista jefe de Citi para Latinoamérica dijo que, “sin lugar a duda”, un factor común en la persistencia inflacionaria en Colombia y México ha sido la cuestión de los salarios mínimos.
Expertos señalan que las inversiones a término fijo han vuelto a ganar protagonismo porque, más allá de su rendimiento, son instrumentos que permiten fijar tasas atractivas.
La inflación esperada para cierre de 2026 sigue por encima del 6% pese al alza de un punto porcentual en las tasas. Analistas advierten que el mercado espera mayor evidencia antes de corregir de forma sostenida sus proyecciones.