Las minutas de la Fed mostraron respaldo a nuevas alzas de tasas este año, mientras el petróleo elevado mantuvo la presión sobre las acciones y los bonos.
La gestora cree que el mercado descuenta un endurecimiento excesivo de la Reserva Federal y prevé que el dólar se mantenga cerca de sus niveles actuales o registre un debilitamiento moderado.
Las tasas altas de EE.UU. imponen una factura desigual en América Latina: la sensibilidad de los bonos se combina con deuda, necesidades de financiamiento y desequilibrios externos.
Los rendimientos de los bonos del Tesoro a 10 y 30 años subieron al menos 7 puntos básicos, hasta 5,34% y 5,7%, respectivamente, mientras persisten las presiones inflacionarias y crece la cautela sobre nuevas alzas de tasas de la Fed.
Los rendimientos de los bonos del Tesoro a 30 años llegaron al 5,70%, su nivel más alto desde 2002, mientras un cambio en el bono más barato de entregar en los futuros podría obligar a los gestores a vender más contratos.
La creación de apenas 29.000 empleos moderó las expectativas sobre la Fed y dio impulso a las acciones, con las tecnológicas al frente de las ganancias.
Las acciones estadounidenses cerraron con leves ganancias después de que los Tesoros recuperaron terreno, mientras el Brent superó los US$102 y la atención se desplazó al informe de empleo del viernes.
El rendimiento del bono del Tesoro estadounidense a 10 años subió hasta 5,34%, mientras el Brent superó los US$100 por barril y los mercados anticipan tasas más altas.
El descenso impulsó al alza los rendimientos de los bonos del Tesoro en todos los plazos, con la tasa de referencia a 10 años subiendo 9 puntos básicos hasta el 5,25%, un nuevo máximo en 19 años.
El diferencial entre los bonos del Tesoro a dos y 10 años se estrecha mientras el mercado anticipa más alzas de tasas, elevando el temor a que la Fed termine frenando demasiado la economía estadounidense.
Colombia, Ecuador, Zambia y Angola figuran entre los mercados donde algunos gestores han reducido exposición, mientras aumenta el interés por emisores con mejores calificaciones.
Las señales de un posible avance diplomático entre Estados Unidos e Irán presionaron al petróleo y dieron alivio a las acciones, aunque los rendimientos de los bonos del Tesoro permanecieron cerca de máximos.
El Tesoro a 10 años volvió al 5% mientras gobiernos y empresas demandan más capital. Para los prestatarios implica mayores costos, pero los rendimientos también vuelven a poner los bonos en el radar de los inversionistas.
El Treasury a 10 años acumula una suba de 97 puntos básicos en 2026, impulsada principalmente por mayores tasas reales y señales de fortaleza económica.
Los rendimientos de los bonos suben a nivel global ante el repunte del petróleo, los temores de inflación, una economía estadounidense sólida y el creciente endeudamiento público.
Los bonos del Tesoro con vencimientos de entre 20 y 30 años, que son el objetivo de las recompras del jueves, prolongaron su caída el miércoles tras el anuncio.
Las tasas altas presionan al oro en el corto plazo, pero la recuperación de los ETF y las compras de bancos centrales desafían su relación histórica con los rendimientos reales.
Los rendimientos de los bonos a 10 años bajaron cuatro puntos básicos al 4,98%, mientras los inversores interpretaron la subida de tasas de la Fed como una señal de firmeza contra la inflación.