En el segmento de vehículos con precios de entre R$400.000 y R$500.000, las automotrices de origen chino ya representan casi la mitad de los emplacamientos.
Las ventas globales de ambos fabricantes retrocedieron en el segundo trimestre, mientras la competencia local y la crisis inmobiliaria siguen presionando al sector.
El mercado asimiló un mensaje menos restrictivo de Kevin Warsh, aunque mantuvo la atención en la inflación, los próximos datos de empleo y las expectativas sobre las tasas de interés.
El fabricante chino entregó más de 557.000 vehículos eléctricos en el segundo trimestre, una cifra que lo perfila para superar nuevamente a Tesla como el mayor vendedor mundial del segmento.
Las entregas de BYD aumentaron 0,3% en mayo, su primer crecimiento interanual en nueve meses, impulsadas por una sólida demanda en mercados internacionales.
En entrevista con Bloomberg Línea, el deputy general manager de la Asociación de Empresas Chinas en Colombia, Zhu Xin, habló sobre las opciones de inversión en el país, los desafíos del clima de negocios y las perspectivas tras las elecciones.
La automotriz china se ubicó en el noveno puesto del ranking de abril con 1.701 patentamientos, consolidándose en el top 10 del mercado argentino de vehículos livianos durante dos meses consecutivos, en un contexto de caída general del sector.
El fabricante de automóviles con sede en Shenzhen espera ahora que las ventas nacionales alcancen entre 3,5 y 4 millones de unidades este año, según indicaron los analistas del banco.
El optimismo por una posible tregua entre EE.UU. e Irán impulsó a Wall Street, mientras el petróleo retrocedió y los inversionistas ajustan expectativas sobre tasas de la Fed.
A partir de mayo la fábrica de Peugeot de El Palomar recortará un turno. El trasfondo es una caída en las exportaciones argentinas, que explican gran parte de la producción local. La medida que analiza el Gobierno
BYD reportó una caída del 38% en su beneficio trimestral, golpeada por la competencia feroz y regulaciones más estrictas en China, lo que reaviva dudas sobre su liderazgo global en vehículos eléctricos.
La escalada del conflicto entre Estados Unidos e Irán impulsó el petróleo por encima de los US$100 y elevó la aversión al riesgo, presionando a Wall Street y a las grandes tecnológicas.
El mayor fabricante de coches eléctricos del mundo vendió 190.190 unidades en febrero, afectado por la paralización de la producción y menor demanda interna.