La Dian habilitó a Puerto Antioquia como lugar autorizado para la exportación de café colombiano luego de superar el proceso de evaluación técnica realizado por la Fedecafé.
La apreciación de 22,6% del peso frente al dólar durante 2026 reduce los ingresos en pesos de los exportadores y aumenta la presión sobre la competitividad del sector.
La recuperación de la producción cafetera en Brasil, la revaluación del peso colombiano y las menores cosechas nacionales están golpeando la rentabilidad del sector cafetero.
En los últimos 12 meses (marzo de 2025 a febrero de 2026), la producción se ubica en 12,72 millones de sacos, una variación de -14%, por debajo de los niveles observados un año atrás.
Solo por efecto cambiario, cada carga de café ha perdido del orden de COP$500.000 a COP$550.000 frente a lo que habría recibido el productor hace un año.
El peso colombiano es la moneda más fuerte en Latinoamérica y entre los mercados emergentes frente al dólar. A los cafeteros les preocupa esta situación.
Dirigentes gremiales señalan grandes oportunidades de diversificación y exportación, pero advierten que Colombia tiene una capacidad limitada para abrir mercados.
El Dane informó que las ventas externas de Colombia sumaron US$4.621,3 millones en septiembre, impulsadas por el grupo de agropecuarios, alimentos y bebidas.
En entrevista con Bloomberg Línea, su CEO, Jaime Moreno, dijo que la volatilidad de precios del café ha sido un reto muy importante para el sector, por eso la importancia de diversificar.
Uno de los grandes retos del sector cafetero en Colombia es atraer y mantener a los jóvenes en la caficultura como productores y propietarios de tierra.
Para Germán Bahamón, gerente de la Federación Nacional de Cafeteros, es un resultado que ratifica la confiabilidad del origen Colombia en el mundo del café.
Los productores piden controles de importación más estrictos, por temor a que la marca premium de Colombia esté en riesgo si los granos brasileños se reexportan.