El banco identifica oportunidades de inversión para el próximo año en un entorno de crecimiento moderado, tasas en descenso y expansión cíclica en los mercados emergentes.
El banco identifica a la región como eje estratégico en el nuevo orden comercial, por su abundancia de minerales críticos, recursos energéticos y capacidad de integración con Estados Unidos y China.
El banco suizo anticipa un entorno favorable con crecimiento de beneficios, política monetaria flexible y sectores estratégicos como salud, tecnología y energía.
El banco de inversión proyecta un cambio estructural en los mercados cambiarios en 2026, con menor protagonismo del dólar y foco en fundamentos macroeconómicos.
La organización revisó sus estimaciones y ahora prevé un superávit global de crudo, impulsado por un aumento de la producción estadounidense y un repunte en los suministros.