Aun si el choque inicial se modera, los precios de la energía y sus efectos derivados tienden a persistir, retrasando el proceso desinflacionario. América Latina nuevamente está expuestas a estos choques.
La compañía superó expectativas con un crecimiento orgánico del 3%, el mayor en más de un año, impulsado por belleza. Sin embargo, elevó su previsión de costos por materias primas y vio caer su margen.
Ventas en supermercados, mayoristas y shoppings, confianza del consumidor y consumo privado mostraron caídas o estancamiento en los últimos datos disponibles.
“Muchos países parecen estar sufriendo efectos negativos como consecuencia de la guerra entre Estados Unidos e Irán”, indica Ipsos. La confianza del consumidor se ve golpeada.
La inflación subió 0,9% mensual en marzo y llegó a 3,3% anual, impulsada por el salto en los precios de la gasolina tras la guerra con Irán. Los costos elevados podrían persistir, según economistas.
El consumo real en EE.UU. aumentó apenas 0,1% en febrero, mientras la inflación subyacente avanzó 0,4% en un contexto de mayores costos energéticos ligados a la guerra con Irán.
La confianza del consumidor estadounidense repuntó en marzo más de lo previsto, impulsada por una mejor percepción de las condiciones actuales del mercado laboral.