Citigroup redujo sus estimaciones de precio a 12 meses para bitcoin y ethereum, en un contexto marcado por incertidumbre regulatoria en EE. UU., liquidez global y participación institucional.
Bitcoin, el mayor token, y un grupo de activos digitales más pequeños han sido un oasis de calma en relación con la volatilidad de la renta variable, el oro y el petróleo.
Compañías del sector el desarrollo de infraestructuras para un futuro de transacciones entre agentes de IA, aunque la adopción aún está muy lejos de la escala prometida.
La mayor criptodivisa cayó hasta un 3,5% a US$66.511 en las operaciones de Nueva York. El miércoles, el token había subido hacia los US$70.000 por primera vez desde el 16 de febrero.
Ejecutivos del sector señalan que la clave estará en la claridad regulatoria en EE.UU., la estabilización macro y geopolítica y el regreso del capital institucional.
Bitcoin y ether, las dos mayores criptodivisas, subían más de un 3% a las 10 de la mañana del miércoles en Singapur. Bitcoin subió hasta un 3,52% hasta US$66.300.
Bitcoin se encamina a su peor caída mensual desde 2022, presionado por la aversión al riesgo global tras los planes arancelarios anunciados por Donald Trump y por la falta de catalizadores alcistas.
La ruptura del nivel de US$65.000 profundiza el ajuste iniciado tras el máximo post-halving y vuelve a exponer la sensibilidad del bitcoin a la liquidez global y al riesgo macroeconómico.
La reunión organizada por World Liberty Financial, de la familia Trump, reflejó un giro radical en la actitud hacia las criptomonedas, desde el Capitolio hasta los mayores bancos de EE.UU.
Las llamadas carteras ballena acumularon unas 53.000 monedas en la última semana, su mayor racha de compras desde noviembre, tras semanas de fuertes ventas.