Las estimaciones iniciales sitúan los daños directos causados por los terremotos en unos US$6.700 millones, lo que supone una carga adicional para una economía ya debilitada por años de crisis.
El eventual regreso de la dirigente opositora a Venezuela abre un nuevo frente político en medio de la crisis provocada por los terremotos, mientras Washington mantiene posturas divididas sobre el momento de su retorno.
La gestión de la emergencia será la primera gran prueba política para la presidenta encargada, mientras el gobierno y la oposición despliegan redes paralelas para atender a los afectados.
El gobierno creará un fondo inicial de reconstrucción de US$200 millones, utilizando recursos del Fondo Monetario Internacional, para financiar reparaciones de infraestructura, hospitales y viviendas, declaró Delcy Rodríguez.
Venezuela utilizará parte de los activos de reserva que mantiene en el Fondo Monetario Internacional como parte de las labores de reconstrucción tras haber sufrido dos terremotos consecutivos.
Al menos seis estados venezolanos resultaron afectados por el doblete sísmico del 24 de junio. De EE.UU. a Rusia anuncian su respaldo ante la catástrofe.
De acuerdo con Rodríguez, hay varios estados particularmente afectados, como es el caso de Caracas, Miranda, La Guaira, Aragua, Carabobo, Falcón, entre otros.
El rostro de Rodríguez ahora adorna pancartas y carteles azules por todo el país, reemplazando el rojo que durante mucho tiempo caracterizó al chavismo, la versión venezolana del socialismo.
La recuperación comenzó en enero y febrero, tras la reactivación de varias licencias de Estados Unidos vinculadas a actividades energéticas en el país sudamericano.
Una delegación de ejecutivos empresariales brasileños se reúne esta semana en Caracas con las autoridades venezolanas para presentar sus productos y servicios.
La oferta de Lazard muestra lo que está en juego en la reestructuración de Venezuela, un mandato codiciado por los principales asesores de deuda soberana del mundo.