La deuda de América Latina enfrenta riesgos muy distintos según cada país. Más que el nivel de deuda, pesan su costo, el déficit fiscal, cómo está financiada y el acceso a los mercados.
Abelardo De la Espriella asumirá el Gobierno con grandes retos fiscales y un mayor costo de la deuda, pero al mismo tiempo, con mejoras en materia de pobreza y desempleo, aunque con matices importantes.
Según una auditoría realizada por la Contraloría General del Estado, una operación de canje de bonos del Estado colombiano llevada a cabo el pasado mes de octubre podría haber infringido principios constitucionales al trasladar los costes de financiación a futuros gobiernos a cambio de un alivio de liquidez a corto plazo.
Recibirá un país con inflación duplicando la meta, un peso fuerte, un desempleo en mínimos, pero con sombras, y un crecimiento económico pobre. El mercado espera señales concretas en la dirección correcta.
Analistas dicen que la prioridad del próximo ministro de Hacienda debería ser ejecutar operaciones de manejo de deuda para aprovechar la caída de las tasas de interés, más que renegociar las obligaciones del país.
El acelerado ritmo de emisión de TES ha llevado al Ministerio de Hacienda a utilizar cerca del 78% del cupo autorizado para 2026. El próximo Gobierno tendrá que buscar alternativas para financiarse.
Andrés Pardo Amézquita, jefe de Estrategia Macro para América Latina de XP Investments, asegura que las necesidades son mayores a las que sugiere el Marco Fiscal del MinHacienda.
El Marco Fiscal de Mediano Plazo confirma que las finanzas públicas colombianas llegan al cambio de gobierno en estado crítico. Los números oficiales ya son preocupantes, pero los cálculos independientes pintan un panorama todavía más tenso.
Las finanzas públicas de Colombia enfrentan un punto crítico, con déficits comparables a los de grandes crisis económicas, tasas de interés de los TES en máximos de más de dos décadas y una deuda cada vez más costosa.
La deuda pública se convirtió en el principal termómetro del mercado sobre el gobierno de Gustavo Petro, en medio de crecientes dudas por el manejo fiscal y el aumento del costo de financiamiento del país.
Argentina obtuvo más recientemente un repo por US$3.000 millones liderado por Santander, BBVA y Deutsche para ayudar a realizar pagos de bonos en enero.
El banco estadounidense proyecta que las necesidades de financiamiento del Tesoro colombiano alcanzarán niveles récord de US$54.000 millones este año, mientras una brecha de US$6.000 millones amenaza el cierre del programa fiscal.
El ente de control señaló que el aumento en las tasas de financiación, la apreciación del franco suizo y la baja ejecución de la inversión pública podrían agravar la sostenibilidad de las finanzas del Estado colombiano.
Los bonos colombianos cayeron un 4,6% en el último mes, convirtiéndose en el activo con peor desempeño dentro de una cesta de deuda en moneda local de mercados emergentes.