Las finanzas públicas de Colombia enfrentan un punto crítico, con déficits comparables a los de grandes crisis económicas, tasas de interés de los TES en máximos de más de dos décadas y una deuda cada vez más costosa.
La deuda pública se convirtió en el principal termómetro del mercado sobre el gobierno de Gustavo Petro, en medio de crecientes dudas por el manejo fiscal y el aumento del costo de financiamiento del país.
Argentina obtuvo más recientemente un repo por US$3.000 millones liderado por Santander, BBVA y Deutsche para ayudar a realizar pagos de bonos en enero.
El banco estadounidense proyecta que las necesidades de financiamiento del Tesoro colombiano alcanzarán niveles récord de US$54.000 millones este año, mientras una brecha de US$6.000 millones amenaza el cierre del programa fiscal.
El ente de control señaló que el aumento en las tasas de financiación, la apreciación del franco suizo y la baja ejecución de la inversión pública podrían agravar la sostenibilidad de las finanzas del Estado colombiano.
Los bonos colombianos cayeron un 4,6% en el último mes, convirtiéndose en el activo con peor desempeño dentro de una cesta de deuda en moneda local de mercados emergentes.
Según fuentes familiarizadas con el asunto, la nación sudamericana fijó el precio de emisión de bonos en dólares por valor de US$1.000 millones con vencimiento en 2031 al 9,75%.
Le compró Derechos Especiales de Giro, la moneda del Fondo, por el equivalente a US$819 millones en la antesala del pago de intereses que debía hacer el viernes pasado.
El choque salarial elevó la inflación y obligó a subir tasas, debilitando la economía y encareciendo el financiamiento del Estado en un momento de alta sensibilidad en los mercados.