Las divisas de todo el mundo han sufrido las mayores oscilaciones desde el pasado mes de abril, con el dólar cayendo a mínimos de cuatro años y el euro disparándose a máximos de cinco años la semana pasada.
El billete verde subió el viernes lo máximo desde mayo, pero aun así, sigue estando muy por debajo de hace un año, y eso tiene implicaciones para los operadores de renta variable.
El indicador Bloomberg de la divisa estadounidense cedió un 0,3%, mientras que metales preciosos como el oro y la plata prolongaron sus subidas récord.
El yen avanzó hasta 153,31 por dólar, el nivel más alto desde principios de noviembre, tras la advertencia de la primera ministra, Sanae Takaichi, de que el gobierno está preparado para evitar cualquier movimiento “altamente anormal” del mercado.
Datos de Swift muestran que el dólar consolidó su liderazgo en las transacciones globales, mientras persisten las dudas sobre la política comercial y de seguridad de EE.UU. bajo Donald Trump.
Mientras algunos inversores venden activos estadounidenses, UBS defiende a EE.UU. como el eje de la creación de riqueza global y acelera su expansión patrimonial en ese mercado.