La moneda estadounidense se fortalece ante la búsqueda de refugio por parte de los inversores, mientras crece la incertidumbre sobre el rumbo de la Reserva Federal y los mercados de bonos.
La moneda japonesa cayó cerca de 0,9% esta semana y se aproxima al nivel de 165 por dólar, mientras los inversores mantienen sus apuestas por una mayor depreciación ante el amplio diferencial de tasas con EE.UU.
La escalada del conflicto en Medio Oriente impulsó al dólar frente a la mayoría de las principales divisas y elevó el precio del petróleo. Los mercados también siguen atentos a la próxima reunión de la Reserva Federal.
El presidente Petro destacaba que las divisas que llegaban por el turismo ya habían reemplazado lo generado por el petróleo y el carbón en su mejor año. Apenas unos meses después, termina la euforia.
Latam ofrece una ventaja adicional ahora que la guerra con Irán se recrudece: muchos países de la región son exportadores de petróleo, es decir, que están relativamente protegidos del impacto del alza de precios del petróleo.
Wall Street llevó a las acciones al alza en la antesala de la temporada de resultados, mientras SK Hynix sorprendía con un fuerte avance en su debut y los inversionistas analizaban las nuevas señales geopolíticas.
El Gobierno ha estado inyectando dólares en el mercado local, más de US$7.000 millones desde enero, según estimaciones privadas, lo que ha supuesto una salida de bolívares del sistema financiero como parte de una política restrictiva destinada a estabilizar la moneda.
Las apuestas a favor de un dólar más fuerte aumentaron a casi US$40.000 millones al 30 de junio, la cifra más alta en más de una década, según datos de la Comisión de Comercio de Futuros de Productos Básicos (CFTC).
Estrategas de firmas como Morgan Stanley y Crédit Agricole consideran que la moneda estadounidense ya refleja gran parte de las expectativas de tasas altas de la Fed.