Las proyecciones reflejan una región menos homogénea, donde el comportamiento cambiario dependerá de la interacción entre factores externos, ciclos monetarios y eventos políticos a lo largo de 2026.
Lejos de ser solo un refugio, el oro es un mercado de escala global que combina escasez, liquidez y un peso creciente en la arquitectura financiera internacional.
El dólar se encamina a su mejor mes desde 2024 impulsado por la guerra en Medio Oriente, la crisis energética y un renovado apetito por activos refugio. Las apuestas alcistas superan los US$7.000 millones.
El yen cotizaba a 159,90 a las 10:01 a.m. en Tokio, tras haber caído el lunes a 160,46, después de debilitarse durante cuatro días consecutivos la semana pasada.
Un siglo y cuarto de datos comparables entre países muestra una jerarquía clara. La diversificación y la disciplina de largo plazo emergen como factores clave.
La divisa estadounidense se fortalece frente a sus pares mientras los inversionistas reducen riesgo y se posicionan ante una posible intensificación del conflicto en Medio Oriente.
Los índices de volatilidad de JPMorgan muestran que las divisas de las naciones en desarrollo han oscilado menos que las de sus pares del Grupo de los Siete durante casi 200 días consecutivos, el tramo más largo desde 2008.
Los jefes de Finanzas de la eurozona están presionando para reforzar el papel internacional del euro, mientras la volatilidad política en EE.UU. y un dólar más débil reconfiguran el equilibrio monetario global.