La sesión estuvo marcada por fuertes oscilaciones en acciones tecnológicas ligadas a inteligencia artificial, señales desde la Reserva Federal y un ajuste en commodities como el petróleo y el oro.
Un choque de desconfianza política podría detonar una depreciación superior al 20%, llevando la tasa de cambio por encima de los COP$4.500, niveles similares a los vistos tras la crisis de desconfianza de 2022.
Los futuros de Wall Street operaron con leves ganancias en una jornada de bajo volumen por el feriado en Estados Unidos y el cierre de mercados en China, Argentina y Brasil.
Las acciones en EE.UU. cambiaron poco el viernes pese a un dato de inflación más benigno, en una jornada marcada por ventas en tecnología y ajustes en las expectativas de política monetaria.
Las economías dolarizadas de América Latina vuelven al foco por la volatilidad del dólar. Un dólar más débil podría apoyar exportaciones y turismo, pero también elevar la inflación y profundizar la dependencia de la Reserva Federal.
Una creación de empleo superior a lo previsto en Estados Unidos reconfiguró las expectativas de recortes de tasas para 2026, aunque el impulso inicial de Wall Street se fue diluyendo a medida que avanzó la jornada.
El debate sobre la trayectoria del dólar enfrenta visiones contrapuestas: entre el excepcionalismo económico de Estados Unidos y los indicios de una pérdida gradual de confianza global en su moneda.
La debilidad del consumo en EE. UU. volvió a encender las expectativas de recortes de tasas por parte de la Reserva Federal, pero al mismo tiempo alimentó las dudas sobre la solidez del crecimiento económico.