En abril, el desempeño de las monedas en América Latina respondió a una combinación de factores internos y externos, en un contexto marcado por el alza del petróleo y la volatilidad geopolítica en Medio Oriente.
El repunte bursátil se consolidó con un avance cercano a 10% en abril, respaldado por datos económicos sólidos, inversión en inteligencia artificial y resultados corporativos que reforzaron las expectativas de utilidades.
Citi destaca que el dólar débil ha sido clave para América Latina. Ve estabilidad en el corto plazo, pero anticipa un leve fortalecimiento hacia fin de año.
La divisa estadounidense inició la jornada con caídas frente a la TRM, mientras el petróleo se mantiene en niveles de tres dígitos, en medio de expectativas por decisiones de tasas y tensiones geopolíticas.
Citi explicó que cualquier ajuste en las proyecciones del dólar en Perú dependerá no solo del resultado de la elección, sino también de las señales iniciales del nuevo gobierno.
Las dudas sobre el retorno de las inversiones en inteligencia artificial y el alza del petróleo reavivan la cautela antes de los resultados de las grandes tecnológicas.
Cuando se discutía si la divisa estadounidense podría romper a la baja la resistencia de los COP$3.550, el mercado reaccionó al alza y terminó COP$60 por encima de la TRM vigente para este lunes.
La divisa estadounidense continúa su tendencia a la baja en el mercado colombiano y este miércoles cerró en COP$3.568, profundizando mínimos no vistos desde 2021.
La caída del dólar y el retorno del carry trade fortalecen a las monedas latinoamericanas, aunque la incertidumbre geopolítica y electoral mantiene la volatilidad en el horizonte.
Los inversionistas recalibraron posiciones en Perú ante la incertidumbre electoral, en una jornada donde el tipo de cambio y la renta variable incorporaron mayor prima de riesgo político.
Las acciones en Estados Unidos avanzaron mientras el retroceso del petróleo redujo presiones sobre la inflación y fortaleció el optimismo en los mercados.
El banco anticipa una transición hacia otra fase del dólar, donde el impacto económico del shock energético gana peso frente al sentimiento de mercado y redefine el desempeño de las monedas emergentes.
Las proyecciones reflejan una región menos homogénea, donde el comportamiento cambiario dependerá de la interacción entre factores externos, ciclos monetarios y eventos políticos a lo largo de 2026.
Los mercados reaccionan al avance de las conversaciones en Medio Oriente, con acciones al alza y materias primas aún reflejando la fragilidad del escenario.