Con reservas internacionales equivalentes a cerca del 29% del PIB, Perú cuenta con un respaldo financiero para enfrentar un eventual El Niño Costero fuerte y reducir los riesgos sobre su estabilidad macroeconómica.
El aumento de las temperaturas y las fuertes lluvias amenazan con afectar a la floración de la fruta, reducir los rendimientos y encarecer el costo de las exportaciones de esta nación andina.
El banco prevé presiones inflacionarias temporales y advierte de posibles efectos sobre las tasas de interés y la política monetaria en América Latina.
El fenómeno podría alcanzar una intensidad muy fuerte entre octubre y diciembre de 2026, con efectos sobre los alimentos, la energía y la producción agrícola de América Latina.
Un centro de investigación de la Universidad de Miami estima que existe hasta un 40% de probabilidad de que un mes de 2027 rebase ese umbral de calentamiento.
El escenario base contempla una mejora del crecimiento en la segunda mitad del año y en 2027, pero persisten riesgos que podrían afectar la inflación, el financiamiento y la inversión.
Si bien África superó a Asia como el continente con mayor número de personas que padecen hambre, las nuevas estimaciones apuntan a que se ha frenado la prolongada tendencia al alza del hambre en el continente.
El banco prevé que un episodio muy fuerte de El Niño reduzca la oferta mundial de azúcar y sostenga los precios, mientras considera que el avance del cacao ya recoge buena parte de los riesgos climáticos y que el rally del café se alejó de sus fundamentos.
La medida reducirá la capacidad diaria de reservas de 36 a 34 buques, mientras las autoridades buscan preservar el agua del lago Gatún ante las condiciones hidrológicas y el riesgo de El Niño.
La caída de la pesca y la manufactura refleja los primeros efectos del fenómeno climático sobre la actividad, aunque el banco mantiene su previsión de crecimiento de 3,1% para 2026.
UBS advierte que El Niño podría generar un nuevo choque inflacionario en América Latina y llevar al mercado a descontar tasas de interés más altas de lo previsto.
El banco prevé que el riesgo climático vuelva a influir en los precios de las materias primas agrícolas durante los próximos 12 a 18 meses y mantiene una preferencia por las materias primas blandas frente a los cereales.
El Centro de Predicción Climática de EE.UU. elevó al 81% la probabilidad de que el fenómeno de El Niño se ubique entre los eventos de mayor magnitud registrados desde 1950 y se prolongue hasta la primavera de 2027.
El fenómeno climático deja de ser un riesgo meteorológico para convertirse en una variable financiera. Analistas prevén presiones sobre la inflación, cambios en la política monetaria y un nuevo mapa de ganadores y perdedores en América Latina.
Expertos del sector energético plantean que el próximo Gobierno deberá tomar decisiones desde el inicio de su mandato para fortalecer la liquidez del sistema, garantizar el suministro de gas natural y preparar la infraestructura ante un eventual Niño.
La aparición de El Niño se produce cuando los agricultores brasileños ya han sufrido este año las consecuencias de la guerra en Irán, que ha disparado los precios de fertilizantes y combustibles.