El vicepresidente del Consejo de la FIFA retiró su apoyo a Gianni Infantino y cuestionó el despido de Kevin Lamour, además de criticar los planes comerciales del organismo y el carácter político del Mundial.
Las competiciones rivales representan el último desafío para el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, tras su fallido plan de escindir las operaciones comerciales de la FIFA en un acuerdo con JPMorgan Chase & Co.
La FIFA logró contener la crisis tras retirar su plan de escindir sus operaciones comerciales, pero la UEFA sostiene que perdió la confianza en Gianni Infantino y no descarta nuevas medidas.
La decisión se produce tras una fuerte reacción negativa, desde otras organizaciones internacionales de fútbol hasta los propios directivos de la FIFA, por el plan.
El plan de escisión se someterá a votación de las asociaciones de la FIFA antes del 19 de septiembre. La FIFA busca la mayoría de los votos para seguir adelante.
Los sólidos resultados de Amazon reactivaron el entusiasmo por la inteligencia artificial y respaldaron el avance de Wall Street en el cierre de un mes volátil.
Los dos clubes se alinean con la UEFA, Bayern Múnich y Borussia Dortmund al cuestionar la propuesta de la FIFA de escindir su negocio comercial y vender una participación a inversores externos.
La FIFA busca captar hasta US$4.200 millones con la venta de una participación de su nueva división de medios, una iniciativa que ha desatado críticas de dirigentes, políticos y aficionados.
Las 55 federaciones de la UEFA decidieron no participar en competiciones de la FIFA si Gianni Infantino mantiene su plan de abrir la Copa del Mundo a inversores privados, en un duro revés para la iniciativa.
Netflix habría acordado pagar US$200 millones por los derechos de transmisión en EE.UU. y Canadá del Mundial Femenino de 2027, uno de los mayores contratos de medios para un torneo deportivo femenino.
Los mercados reaccionaron a una Fed que mantuvo las tasas, pero dejó dividido a su comité, mientras el repunte del petróleo y la expectativa por los balances de Microsoft y Meta mantuvieron la cautela entre los inversionistas.