Los precios de la gasolina están agravando la preocupación de los estadounidenses por el costo de la vida y la ausencia de un acuerdo para poner fin a la guerra.
El aumento de los precios del petróleo provocado por la guerra en Irán está llevando a algunos países de América Latina a volver a los subsidios para contener los efectos en la gasolina, aunque con el riesgo inflacionario.
El presidente de Onexpo pidió a las autoridades mexicanas que amplíen el subsidio al diésel tanto como sea posible porque beneficia a los consumidores.
Exsecretario de Economía sugirió a empresarios gasolineros aprovechar su relación directa con operadores de marcas estadounidenses, que ejercen un “muy poderoso” cabildeo de sus agendas desde Washington.
El gasto de los consumidores estadounidenses mostró resiliencia gracias al repunte bursátil y a mayores devoluciones de impuestos, aunque persisten señales de presión sobre los hogares de menores ingresos.
El presidente de una de las organizaciones más importantes del sector gasolinero en México dijo que los acuerdos de precio conllevan límites operativos “muy complicados” para las estaciones gasolineras.
El gobierno planea gastar hasta R$2.900 millones (US$580 millones) al mes para subvencionar la gasolina y el gasóleo, ya sean de producción nacional o importados, según el ministro de Planificación, Bruno Moretti.