Los principales índices avanzaron, mientras el mercado sigue atento al impacto inflacionario de la guerra en Irán y a la reunión de la Reserva Federal.
Tres escenarios para la guerra en Irán redefinen las previsiones de energía y mercados, con un caso extremo que dispara al petróleo y tensiona tasas, divisas y crecimiento global.
El banco identifica un deterioro en los flujos hacia activos de riesgo por el conflicto en Irán y destaca la capacidad de BlackRock para captar entradas en renta fija y liquidez en un entorno de aversión al riesgo.
La ofensiva estadounidense-israelí contra Irán ha generado incertidumbre en las perspectivas económicas, y el fuerte aumento de precios del petróleo amenaza con presionar la inflación y frenar el crecimiento económico.
Se suspendieron las operaciones en el yacimiento de gas natural de Shah, en los Emiratos Árabes Unidos, mientras las autoridades evaluaban los daños causados por un incendio provocado el lunes por un ataque con aviones no tripulados.
Aunque Taiwan Semiconductor Manufacturing y funcionarios del gobierno han ofrecido garantías, los inversores, analistas y ejecutivos del sector advierten de que los riesgos aumentan a medida que se prolongan los combates.
La subida de los precios del petróleo, la preocupación por el costo de la vida y unas perspectivas inciertas sobre las tasas de interés de la Reserva Federal han contribuido a impulsar la peor racha de dos semanas del S&P 500 desde la agitación arancelaria del pasado abril.
El banco suizo afirma que la corrección reciente del oro no invalida su utilidad como diversificador de portafolio, en un contexto marcado por tensiones geopolíticas, presión inflacionaria y dudas sobre la política de la Fed.
La guerra con Irán entra en una fase más incierta para Donald Trump, atrapado entre señales contradictorias, aliados reticentes y un alza del petróleo que eleva el costo económico y político del conflicto.
La región mantiene avances y cotiza con descuento frente a otros mercados, pero el alza del crudo abre el debate sobre si la reciente corrección es una oportunidad de compra o el inicio de una fase de mayor volatilidad.
Una guerra prolongada con Irán podría infligir un duro golpe a las economías del Golfo, con caídas severas del PIB en países como Qatar y Kuwait y efectos más amplios sobre petróleo, gas, turismo e inversión.
Los mercados arrancaron la semana bajo presión después de que el ataque de EE.UU. al principal centro exportador de Irán reavivara los temores sobre la oferta energética.
El encarecimiento del petróleo y la amenaza de nuevas disrupciones en Medio Oriente están desencadenando una revalorización más profunda del mercado accionario.
La guerra entre Estados Unidos e Irán entra en una fase sin tregua clara, mientras Donald Trump insinúa una salida negociada en medio de una fuerte disrupción en Ormuz y nuevas tensiones sobre el mercado petrolero.
Chris Wright advirtió que la guerra con Irán podría extenderse, con presión persistente sobre el petróleo y la gasolina mientras Washington busca debilitar la capacidad militar de Teherán.
El ataque de Estados Unidos a la isla iraní de Kharg elevó la tensión en Medio Oriente y agravó el riesgo para el suministro global de crudo, en un mercado ya golpeado por el bloqueo de facto del estrecho de Ormuz.
El reinicio de operaciones en Fujairah alivia parcialmente la tensión sobre los flujos de crudo, tras un ataque que volvió a poner en evidencia la fragilidad energética de la región.