La invitación de Trump a China para el Consejo de Paz de Gaza refuerza su apuesta por un liderazgo global en la posguerra, aunque sin consenso de Israel y con amenazas a países reticentes.
En las pocas semanas transcurridas desde su inicio, el alto al fuego se ha visto puesto a prueba por episodios de violencia, pero finalmente se ha mantenido.
La decisión del primer ministro israelí pone en duda la tregua mediada por Estados Unidos y presiona el frágil acuerdo con Hamás alcanzado a mediados de octubre.
Netanyahu intensifica su discurso político, destacando su papel en la defensa del país, mientras enfrenta protestas, presiones internacionales y divisiones dentro de su Gobierno.
Preguntado si eso significaba tropas estadounidenses sobre el terreno en Gaza, Trump dijo que no y que sólo pediría a Israel que volviera a entrar “y se ocupara de ello”.
Israel lanzó ataques contra Hamás en Gaza y, al parecer, suspendió todos los envíos de ayuda el domingo tras culpar a Hamás de una emboscada palestina letal que dejó dos soldados muertos.
Los comentarios del presidente abren la puerta a una acción militar directa de Estados Unidos en Gaza, y parecieron una escalada de declaraciones anteriores.