El selectivo español cerró al alza en línea con Europa y Wall Street, apoyado por señales de distensión entre EE.UU. y China y el repunte de Telefónica.
El club español, convertido ya en una máquina global de ingresos, se posiciona en el centro de un pulso entre poder financiero, banca y gobernanza corporativa.
La incertidumbre geopolítica volvió a presionar a las bolsas europeas y llevó al Ibex 35 a cerrar en rojo, mientras el mercado sigue atento a las tensiones entre Washington, Teherán y Beijing.
La caída del selectivo refleja el peso de factores corporativos y un entorno incierto, con resultados dispares y presión en valores ligados a financiación y tráfico aéreo.
El selectivo español subió apoyado en Repsol y la banca, en un contexto de tensiones geopolíticas, expectativas de resultados y señales de endurecimiento monetario desde Japón.
El índice se desploma en una semana marcada por tensiones geopolíticas y resultados empresariales, con castigo generalizado a los valores y fuerte caída de Indra.
La tensión entre Estados Unidos e Irán y el salto del crudo por encima de los US$100 deterioraron el apetito por el riesgo y llevaron al Ibex 35 a retroceder.
Las tensiones geopolíticas vuelven a golpear al Ibex 35, que cierra con descensos superiores al 1% en un contexto de alza del petróleo y debilidad del sector financiero.
El indicador vivió una jornada de fuerte recuperación al cerrar con un alza cercana al 4%, impulsado por el alivio geopolítico tras la tregua entre Estados Unidos e Irán y por el desplome del petróleo.
El índice español borró las ganancias iniciales en una jornada condicionada por la volatilidad en los mercados energéticos y el deterioro del contexto internacional.
Empresas españolas refuerzan su apuesta por América Latina. El interés español en América Latina sigue siendo estructural, pero cada vez más enfocado en plataformas de gran escala y sectores estratégicos.