El sentimiento de los inversores, medido por los niveles de efectivo, la asignación a acciones y las expectativas de crecimiento mundial, subió a 7,4 en diciembre en una escala con un tope de 10.
Con la temporada de resultados ya en marcha, los inversores están atentos a las previsiones de los CEOs sobre la evolución del último trimestre del año.
Los inversores se encaminan a atravesar con cautela las últimas ruedas financieras antes de las elecciones en las que el Gobierno de Milei deberá validar el apoyo a su administración.
El banco ha recorrido toda España y ofrece incentivos a empleados para captar cada acción, en una disputa que podría redefinir el mapa bancario español.
Los compradores por inmersión surgieron el miércoles, cuando el S&P 500 se recuperó de una fuerte caída y el VIX volvió a caer por debajo de 17 sin apenas noticias.
El segundo mayor prestamista español tiene previsto pagar 0,32 euros por acción el 7 de noviembre, reflejando “la mejora de los beneficios y el fortalecimiento de la posición de capital de BBVA”.
Los inversores no están poniendo en precio una mayor inflación para EE.UU., el gran peligro que los expertos ven avecinarse cuando se erosiona la independencia de los bancos centrales.
La propuesta mejorada marca un cambio después de meses en los que los altos ejecutivos del BBVA insistían en que no había necesidad ni intención de endulzar la oferta.
Los inversionistas apuestan por un posible cambio político tras la creciente presión de EE.UU., aunque los riesgos de volatilidad y sanciones siguen siendo altos.