El yen retrocedió un 1,6% la semana pasada hasta los 157,22 por dólar, dejándolo al alcance de una zona en torno a los 160 frente al billete verde que anteriormente ha atraído a las autoridades japonesas al mercado para defender la divisa.
La primera ministra Sanae Takaichi consolidó una mayoría parlamentaria en un momento crítico para el yen, la curva de los bonos soberanos JGB y la credibilidad fiscal de Japón.
Un movimiento al alza ayudaría a poner fin a la situación en la que Japón y otros países se mueven en direcciones opuestas en cuanto a subir o bajar las tasas, dijo Masu.
A diferencia de Japón, cuya economía madura lucha contra el envejecimiento, “India es joven, impaciente, ruidosa y habla inglés”, dice el analista y académico Rafael Pampillón.
Las ventas de los clientes chinos se desplomaron cerca de un 60% debido a la ausencia de turistas chinos en enero, lastrando el crecimiento global de las ventas de H2O Retailing Corp., que se situó en el 4,2%.
La efectividad de nuevas intervenciones cambiarias depende cada vez más del rumbo que adopten el Banco de Japón y el gobierno en materia de tasas, gasto público y anclaje inflacionario.