La mayor intervención de Estados Unidos en América Latina, bajo una lógica que recuerda a la Doctrina Monroe, reconfigura de manera significativa el panorama político de la región.
Las llamadas se produjeron pocos días después de que una mortífera operación militar estadounidense capturara a Maduro y asombrara a América Latina, generando duros reproches.
Ningún presidente en Sudamérica supera el 50% de imagen positiva, lo que podría refleja una región marcada por la polarización y la fragilidad del respaldo político.
La cumbre será en Foz de Iguazú. Brasil cederá la presidencia pro tempore a Paraguay. Será el segundo encuentro entre el presidente argentino y el brasileño.
Es probable que el veto exacerbe las tensiones entre Lula y el Congreso, en un momento en el que ambas partes ya han batallado por otros nombramientos.
El respaldo de Jair Bolsonaro a su hijo Flavio como precandidato presidencial desata una corrección en los activos brasileños y anticipa la volatilidad política que marcará los mercados latinoamericanos de cara al ciclo electoral de 2026.
Lula no nombró a la persona, pero probablemente se refería a Ricardo Magro, el jefe del Grupo Refit, un conglomerado que controla una refinería en Río de Janeiro.
El atributo más fuerte de Flavio Bolsonaro fue su voluntad de trabajar con los legisladores centristas, que, al igual que los inversores, preferían al gobernador de Sao Paulo, Tarcisio de Freitas, como candidato presidencial.
La intención de voto para Tarcisio de Freitas subió a 47% frente al 49% de Lula en un escenario de segunda vuelta, según AtlasIntel, estrechando una posible disputa en 2026.