El respaldo de Jair Bolsonaro a su hijo Flavio como precandidato presidencial desata una corrección en los activos brasileños y anticipa la volatilidad política que marcará los mercados latinoamericanos de cara al ciclo electoral de 2026.
Lula no nombró a la persona, pero probablemente se refería a Ricardo Magro, el jefe del Grupo Refit, un conglomerado que controla una refinería en Río de Janeiro.
El atributo más fuerte de Flavio Bolsonaro fue su voluntad de trabajar con los legisladores centristas, que, al igual que los inversores, preferían al gobernador de Sao Paulo, Tarcisio de Freitas, como candidato presidencial.
La intención de voto para Tarcisio de Freitas subió a 47% frente al 49% de Lula en un escenario de segunda vuelta, según AtlasIntel, estrechando una posible disputa en 2026.
La detención de Jair Bolsonaro por manipular su monitor de tobillo reconfigura el escenario político de Brasil y deja en suspenso el futuro de la derecha de cara a las elecciones de 2026.
El presidente de Brasil expresó su preocupación por la presencia militar estadounidense en el Caribe y pidió evitar que la región repita errores como el conflicto entre Rusia y Ucrania.
El presidente brasileño será anfitrión de la cumbre COP30 de la ONU y deberá enfrentar tensiones que definirán su legado climático. Su actual mandato corre el riesgo de empañar su liderazgo ambiental a nivel mundial.
El canciller brasileño, Mauro Vieira, sostuvo que la presidenta de la Comisión Europea, Úrsula von der Leyen, confía en que firmar el acuerdo antes de que termine 2025.