El mercado interpreta que la llegada de Warsh puede marcar un giro en el rumbo del dólar y anticipa un cambio de tono en la política monetaria estadounidense, aunque persisten dudas sobre su verdadera orientación.
El desplome reaviva el debate sobre las valoraciones tecnológicas, mientras Wall Street recalibra expectativas frente al crecimiento real del negocio en la nube y la IA.
El crudo de referencia alcanzó su nivel más alto desde septiembre impulsado por riesgos geopolíticos en Medio Oriente, disrupciones puntuales en la oferta global y una demanda inesperadamente fuerte.
Resultados mixtos para los gigantes tecnológicos: Meta supera estimaciones y se dispara en bolsa, pero Microsoft decepciona con señales de presión en Azure.
El oro vive su mayor rally en años, con un alza del 30% en lo que va de 2026. La presión sobre el dólar, el giro monetario de la Fed y el apetito de los bancos centrales refuerzan su rol como refugio.
La volatilidad del yen reconfigura estrategias, mientras el debilitamiento del dólar sigue apuntalando a las divisas latinoamericanas, aunque con desafíos crecientes.
Los resultados de ambas tecnológicas llegan en un momento de creciente escepticismo en Wall Street sobre el retorno de las inversiones multimillonarias en inteligencia artificial.
El selectivo español cedió terreno por la debilidad del sector bancario, pese al avance de Repsol y las socimis. La incertidumbre geopolítica y los tipos de interés siguen marcando el rumbo del mercado.
Las acciones cerraron con movimientos acotados tras la decisión de la Reserva Federal de mantener las tasas sin cambios, en una jornada marcada por la cautela de los inversores.
El avance del índice se apoya en el boom de la inteligencia artificial, expectativas de ganancias sólidas y estímulo fiscal bajo la administración Trump.
El banco prevé un dólar más débil en 2026, con divergencias crecientes entre monedas de América Latina, presiones políticas en Estados Unidos y mayor volatilidad en los mercados.
El gobierno colombiano propone limitar al 30% la inversión extranjera de los fondos de pensión. Morgan Stanley prevé impactos en TES, deuda soberana y acciones, con efectos moderados sobre el tipo de cambio.