Los indicadores de Japón, Corea del Sur y Australia subieron gracias al optimismo de que un acuerdo ayudará a aliviar los precios del petróleo y a impulsar el crecimiento económico.
El indicador bursátil incluirá una de las acciones con mejor desempeño del mercado, en una decisión que coincide con el fortalecimiento del ciclo de memoria impulsado por la inteligencia artificial.
El shock energético en Medio Oriente tensiona divisas e inflación, mientras la cadena global de semiconductores y los metales estratégicos consolidan su rol en el crecimiento estructural.
Las proyecciones reflejan una región menos homogénea, donde el comportamiento cambiario dependerá de la interacción entre factores externos, ciclos monetarios y eventos políticos a lo largo de 2026.
La región enfrenta el shock con menor exposición directa a disrupciones energéticas, pero con riesgos crecientes en inflación, financiamiento y cuentas externas.
Ferrari consolida márgenes y visibilidad con una estrategia de exclusividad, mientras Porsche entra en una fase de reestructuración que divide al mercado entre valor y riesgo.
Gestores de Bradesco Asset, Ibiuna Investimentos, Dahlia Capital y Springs Capital consideran que la valoración es atractiva, pero advierten de que el ciclo de recortes y el desenlace del conflicto en Medio Oriente serán determinantes para el rendimiento de los activos en 2026.
La empresa cotiza en torno a US$858, acumulando un alza cercana a 2.600% en doce meses, muy por encima del 29% registrado por el S&P 500 en el mismo periodo.
Lejos de ser solo un refugio, el oro es un mercado de escala global que combina escasez, liquidez y un peso creciente en la arquitectura financiera internacional.
Los precios recortaron ganancias en el transcurso de la jornada y cerraron por debajo de los US$100, pese al repunte inicial que llevó al crudo a cotizar por encima de ese umbral clave.
Los mercados reaccionan al avance de las conversaciones en Medio Oriente, con acciones al alza y materias primas aún reflejando la fragilidad del escenario.
El alto al fuego impulsa un rebote en activos de riesgo, pero los cuellos de botella en energía y las presiones inflacionarias mantienen la incertidumbre para los inversionistas.
El alivio por la tregua entre Estados Unidos e Irán impulsó a las acciones globales, mientras el desplome del petróleo redujo los temores inflacionarios y presionó al dólar.