La ofensiva energética de Trump abre oportunidades más allá del crudo: desde bonos y refinerías hasta defensa y minería. Pero el camino hacia una rentabilidad sostenible sigue lleno de incertidumbre.
La Casa Blanca busca evitar que actores externos reclamen los ingresos del petróleo venezolano almacenado en EE.UU., en un intento por controlar su uso tras la captura de Nicolás Maduro.
Expertos consideran que la deuda venezolana aún no es una opción interesante para la cartera debido a los elevados riesgos y el impacto en activos como contratos petroleros y mercados cambiarios es incierto.
El gobierno ahora dirigido por la presidenta interina Delcy Rodríguez argumentó que Venezuela es víctima de una “agresión criminal ilegítima e ilegal” que asesinó a más de 100 civiles y soldados.
En entrevista con Bloomberg Línea, Rafael Ramírez, exministro de Petróleo, cuestiona cómo Venezuela cobrará los recursos que venda al gobierno de Trump y la falta de seguridad para las inversiones.
El sector privado destaca que se haya encontrado un camino diplomático, pero hay expertos que creen que es apenas un “paño de agua” y que la tensión no se ha superado.
El metal arranca 2026 con flujos alcistas sostenidos por la incertidumbre global, tras cerrar su mejor año desde 1979, aunque los próximos días enfrentará presiones técnicas.
La solicitud judicial presentada por el abogado de Washington Barry Pollack se produjo dos días después de que Fein se incorporara al caso y tres días después de que Maduro y su esposa, Cilia Flores, se declararan inocentes.
Según expertos consultados por Bloomberg Línea, la posible recuperación económica del país vecino ofrece una oportunidad para diferentes sectores, pero la incertidumbre y las relaciones con EE.UU. son retos que hay que abordar.
Las casas de bolsa han estado recibiendo un número creciente de llamadas de clientes extranjeros preguntando cómo conseguir exposición, convencidos de que un posible cambio político impulsará los activos venezolanos.
Una relación mermada significa ahora que es improbable que Pekín se enfrente a Trump mientras EE.UU. busca extender su influencia económica en Venezuela.