La incertidumbre geopolítica volvió a presionar a las bolsas europeas y llevó al Ibex 35 a cerrar en rojo, mientras el mercado sigue atento a las tensiones entre Washington, Teherán y Beijing.
La expansión de la inteligencia artificial desplazó el foco desde el software hacia la infraestructura física, alimentando la idea de crear futuros sobre capacidad computacional.
La matriz de Google está ampliando sus fuentes de financiación a medida que se ha convertido en un actor dominante en casi todos los aspectos de la IA.
La empresa se posiciona como uno de los proveedores críticos de la infraestructura física que permite operar los nuevos centros de datos de IA: kilómetros de fibra óptica.
La compañía elevó ingresos y previsiones en centros de datos, mientras Wall Street amplía sus apuestas sobre CPUs, servidores y nueva infraestructura de inteligencia artificial.
Cuatro de los últimos cinco récords de cierre del S&P 500 se produjeron incluso cuando los valores bajistas del índice superaban en número a los ganadores.