El jurado escuchó que Musk carecía de la competencia técnica necesaria para supervisar el desarrollo de la inteligencia artificial, y que, además, tenía un carácter irascible.
El juicio es la culminación de años de animosidad y disputas públicas sobre la startup que Musk cofundó con Altman, Greg Brockman y otros en 2015, antes de que su relación se agriara y se convirtieran en rivales.
Rogo, una startup de IA valorada en US$2.000 millones, busca automatizar tareas clave en banca de inversión y redefinir el trabajo de los analistas junior.
El tenso interrogatorio dio inicio al tercer día de testimonio de Musk en un juicio muy vigilado por sus afirmaciones de que OpenAI traicionó su misión altruista en busca de beneficios.
En su segundo día de testimonio durante un juicio muy seguido contra OpenAI, el empresario detalló su relación cada vez más tensa con sus compañeros cofundadores Sam Altman y Greg Brockman a partir de 2017.
“No está bien robarle a una organización benéfica, esa es mi opinión”, dijo Musk a los miembros del jurado al comienzo del juicio en un tribunal federal en Oakland, California.
Las dudas sobre el retorno de las inversiones en inteligencia artificial y el alza del petróleo reavivan la cautela antes de los resultados de las grandes tecnológicas.
Algunos de los últimos modelos de OpenAI estarán disponibles en vista previa en AWS a partir del martes, y los modelos GPT más potentes llegarán “en las próximas dos semanas”.