Los índices bursátiles estadounidenses subieron por tercera jornada consecutiva, con los inversionistas apostando a un giro dovish de la Reserva Federal tras datos de desaceleración económica.
La administración del presidente centrista Rodrigo Paz continuará con la compra estatal de oro extraído localmente, aunque adoptará mecanismos distintos a los que han estado en vigor desde 2023.
El último informe laboral que verá la Reserva Federal antes de su reunión del 9 y 10 de diciembre mostró que el crecimiento del empleo en EE.UU. superó las expectativas en septiembre, aunque el paro subió.
El banco suizo anticipa un entorno favorable con crecimiento de beneficios, política monetaria flexible y sectores estratégicos como salud, tecnología y energía.
Las acciones cerraron al alza mientras el mercado aguarda por los resultados de Nvidia. Además, los inversores reaccionaron a un giro en las apuestas sobre la Fed que impulsó al dólar.
La criptodivisa, que en su día se promocionó como un juego de alto crecimiento, una cobertura contra la inflación y un diversificador de carteras, se enfrenta ahora a la perspectiva de acabar el año en números rojos, sin cumplir ninguna de esas funciones.
El metal ha perdido efectividad como cobertura táctica en momentos de volatilidad. Un informe de Deutsche Bank revela una correlación creciente con el S&P 500, debilitando su rol histórico como activo refugio.
La región vive un resurgimiento minero con escasos beneficios locales, según un análisis del Observatorio de Multinacionales en América Latina (OMAL), tras una gira por el norte de Centroamérica.
El oro se estabilizó tras dos días de pérdidas impulsadas por el desvanecimiento del optimismo de que la Reserva Federal de EE.UU. recortará los tipos de interés el mes que viene.
El oro cotizaba a casi US$4.190 la onza, encaminándose a una ganancia semanal de alrededor del 5% y recuperando la mayor parte de las pérdidas de la sesión anterior.
El lingote cotizó cerca de los US$4.215 la onza, subiendo por quinta sesión, después de que el presidente estadounidense, Donald Trump, firmara una ley para poner fin al cierre gubernamental más largo del que se tiene constancia.
El oro se ha correlacionado más positivamente con la renta variable en medio de la preocupación por el debilitamiento del dólar y la insaciable demanda del metal precioso por parte de los bancos centrales.
El avance en el Congreso para reabrir el gobierno reactivó el apetito por riesgo en Wall Street, mientras el mercado busca pistas sobre el próximo movimiento de la Fed.
El metal se fortalece como refugio ante riesgos fiscales, deuda global y tasas reales a la baja. JPMorgan y UBS mantienen perspectivas alcistas, destacando el rol de los bancos centrales.