Los metales han mermado el buen desempeño que arrastraban el año pasado ante el resurgimiento del dólar como refugio en medio de la guerra en Irán. Sin embargo, las proyecciones son positivas para el oro y la plata.
Las tecnológicas lideraron las ganancias en Wall Street mientras el petróleo se desplomó ante señales de desescalada entre Estados Unidos e Irán y una nueva ola de inversiones en inteligencia artificial.
El retroceso del metal responde al ajuste en expectativas de tasas tras el shock energético, aunque la demanda de bancos centrales y flujos asiáticos mantiene el soporte estructural.
El repunte bursátil se consolidó con un avance cercano a 10% en abril, respaldado por datos económicos sólidos, inversión en inteligencia artificial y resultados corporativos que reforzaron las expectativas de utilidades.
Deutsche Bank realizó estimaciones respecto de qué podría pasar si los bancos centrales del mundo vuelven a tener un 40% de sus tenencias posicionadas en el metal precioso.
UBS prevé un petróleo fuerte por las tensiones geopolíticas, oro al alza y cobre en recuperación hacia 2026, en un entorno volátil con riesgos climáticos para el sector agro.
La interrupción del suministro en Medio Oriente impulsa el mayor shock energético desde 2022, con precios del petróleo, gas y carbón al alza y un impacto extendido sobre fertilizantes, alimentos y metales.