La declaración amplía la apuesta de la compañía por Venezuela, donde UCC ya participa en el desarrollo del proyecto gasífero Loran, en aguas venezolanas, junto con la británica BP y XRG.
Las nuevas licencias 46E, 48D y 49B permiten desde el comercio y refinación de crudo hasta el suministro de bienes y servicios para el sector energético y la negociación de nuevos contratos de inversión.
El CEO de la petrolera, Felipe Bayon, dijo a Bloomberg Línea que la compañía prevé invertir hasta US$140 millones anuales en el bloque Bare a partir de 2029.
Unos 650 ejecutivos locales y extranjeros, funcionarios de gobierno y diplomáticos asistirán a la Cumbre Internacional de Petróleo y Gas de Venezuela, que comienza el martes.
La discusión ya no se limita a cuánto vale un activo perdido. Se trata de quién podrá utilizarlo, quién tendrá que invertir para recuperarlo, quién asumirá los pasivos acumulados durante años.
La estatal Petróleos de Venezuela S.A. y TotalEnergies firmaron un acuerdo de cooperación energética el sábado, en medio de la reapertura en este sector tras la caída de Nicolás Maduro.
Varios ejecutivos de la compañía viajaron esta semana a Caracas para mantener conversaciones con el gobierno venezolano, según personas familiarizadas con el asunto citadas por Bloomberg.
La consultora estima que los acuerdos con North American Blue Energy Partners, Chevron y Eni podrían llevar la producción venezolana cerca de los 3 millones de barriles diarios en la próxima década.
El desafío tomó una nueva dimensión el 28 de agosto, cuando los gobiernos de Venezuela y Estados Unidos anunciaron un acuerdo para desarrollar 17 campos petroleros.
Trump calificó la operación como “el mayor acuerdo petrolero de la historia mundial” y aseguró que fue negociada bajo su dirección por el secretario de Estado, Marco Rubio.
El laudo de más de US$1.500 millones a favor de Liberty Mutual vuelve a ampliar el mapa de pasivos que el país deberá considerar en el proceso de renegociación.
La compañía Pacific Coast Energy negocia una participación mayoritaria en bloques petroleros del este de Venezuela, mientras el gobierno acelera la firma de contratos con empresas extranjeras.
El acuerdo que Lionheart Capital está a punto de cerrar se da en medio de un esfuerzo por reactivar la industria petrolera del país mediante la atracción de inversión tras años de control estatal.
Las estimaciones iniciales sitúan los daños directos causados por los terremotos en unos US$6.700 millones, lo que supone una carga adicional para una economía ya debilitada por años de crisis.
PDVSA busca agilizar la firma de contratos con potenciales socios extranjeros mientras enfrenta presión para aumentar la producción y captar nuevas inversiones.
Las grandes petroleras vuelven a mover fichas en Venezuela tras la flexibilización parcial de sanciones de EE.UU., aunque condicionan nuevas inversiones a estabilidad política, reglas claras y reconstrucción de infraestructura.