El banco considera que el carry trade en divisas emergentes mantiene atractivo ante la expectativa de tasas reales elevadas por más tiempo tras el shock energético.
El banco sugiere posiciones bajistas en el peso colombiano y anticipa un alza del tipo de cambio impulsada por el riesgo electoral y menor liquidez en dólares.
El fortalecimiento del dólar en 2026, impulsado por tensiones geopolíticas y mayor aversión al riesgo, está redefiniendo el comportamiento de las monedas latinoamericanas, con impactos diferenciados.
La decisión de mantener tasas sin cambios sorprendió al mercado y reconfiguró la percepción de riesgo, con impacto inmediato en el peso, las tasas y los activos locales.
El peso colombiano se desplomó al nivel más bajo desde el 24 de marzo y los tipos a corto plazo cayeron el lunes tras la decisión del banco central de mantener los costes de endeudamiento -desafiando las expectativas de una subida de tipos- a pocas semanas de unas elecciones cruciales.
En abril, el desempeño de las monedas en América Latina respondió a una combinación de factores internos y externos, en un contexto marcado por el alza del petróleo y la volatilidad geopolítica en Medio Oriente.
El repunte del petróleo y los altos diferenciales de tasas impulsan a las monedas latinoamericanas, en medio de un dólar sin dirección clara y flujos crecientes hacia mercados emergentes.
La caída del dólar y el retorno del carry trade fortalecen a las monedas latinoamericanas, aunque la incertidumbre geopolítica y electoral mantiene la volatilidad en el horizonte.
Las proyecciones reflejan una región menos homogénea, donde el comportamiento cambiario dependerá de la interacción entre factores externos, ciclos monetarios y eventos políticos a lo largo de 2026.
El índice MSCI EM Latin America avanza con fuerza en una jornada marcada por la caída del petróleo, el retroceso del dólar y el fortalecimiento de las monedas emergentes.