La venta masiva de acciones tecnológicas borró parte del entusiasmo por la inteligencia artificial, arrastró a los fabricantes de chips y golpeó a los mercados desde Asia hasta Wall Street.
El acuerdo tendrá una vigencia de dos años con posibilidad de renovación, pero no constituye un compromiso vinculante de inversión ni crea sociedad, consorcio o empresa conjunta entre Petrobras y Pemex.
La entidad rebajó su perfil de previsiones para el metal al considerar que las expectativas de tasas han ganado peso frente al petróleo, mientras los flujos de inversión y la demanda asiática pierden impulso.
El cierre del estrecho de Ormuz por la guerra en Irán generó disrupciones críticas en el comercio global, impulsando el crudo internacional en su momento hasta los US$116 por barril.
El índice MSCI Inc. de acciones regionales cayó hasta un 0,2% en las primeras operaciones. Los futuros del S&P 500 también retrocedieron tras el descenso de las acciones tecnológicas de gran capitalización y el aumento de los rendimientos de los bonos.
Irán acogió con satisfacción la exención que permite las ventas de energía tras años de sanciones punitivas, así como la promesa de un fondo de reconstrucción y desarrollo.