Los inversionistas siguen apostando por las acciones estadounidenses, pero el aumento del apalancamiento y de los costos de financiamiento comienza a encender señales de alerta.
Los inversionistas ampliaron sus compras hacia sectores distintos de la tecnología, apoyados por señales de resiliencia económica y un descenso de los precios del petróleo.
La caída del petróleo y el alivio de las preocupaciones inflacionarias impulsan levemente a las acciones, mientras los inversionistas aguardan los resultados de Micron para evaluar la solidez del auge de la inteligencia artificial.
El informe de resultados del fabricante de chips es muy esperado, ya que a los inversionistas les preocupa la sostenibilidad del repunte impulsado por la IA.
JPMorgan elevó su objetivo para el S&P 500 ante las revisiones al alza de las ganancias corporativas y el creciente gasto en inteligencia artificial, que sigue impulsando las perspectivas de Wall Street.
La venta masiva de acciones tecnológicas borró parte del entusiasmo por la inteligencia artificial, arrastró a los fabricantes de chips y golpeó a los mercados desde Asia hasta Wall Street.
Los inversionistas centraron su atención en las perspectivas de tasas de interés y en las dudas sobre las valuaciones del sector tecnológico, pese al alivio en los precios de la energía.
Los inversores recibieron positivamente el acuerdo entre Estados Unidos e Irán, pero la mejora del contexto geopolítico no se ha traducido en una fuerte subida de los mercados. Un informe de Deutsche Bank señala cuatro razones
La reducción de las tensiones en Medio Oriente impulsó el apetito por el riesgo en los mercados, aunque las expectativas de tasas de interés más altas en Estados Unidos continuaron limitando el optimismo de los inversionistas.
Ohsung Kwon, analista de renta variable de Wells Fargo, afirmó que el enfriamiento de las tensiones entre Washington y Teherán estaba aliviando las preocupaciones macroeconómicas.
El acuerdo entre Estados Unidos e Irán hundió los precios del crudo, favoreció a los activos emergentes y desplazó la atención del mercado hacia la reunión de la Reserva Federal.
El ETF iShares Expanded Tech-Software Sector, conocido por su ticker IGV, se volvió positivo para el año a principios de este mes después de saltar un 16% en tres días tras algunos informes de ganancias fuertes.
La caída del petróleo y el alivio de las tensiones entre Estados Unidos e Irán impulsaron a las acciones, los bonos y el oro, mientras los inversionistas redujeron sus apuestas sobre nuevas alzas de tasas de la Reserva Federal.
Las derrotas de las selecciones nacionales en grandes torneos han estado asociadas con caídas bursátiles, según un estudio de 39 países que vincula los resultados deportivos con el estado de ánimo de los inversores.