El aceite de soja argentino cayó a su mayor descuento frente a Estados Unidos en al menos una década, impulsado por una abundante cosecha local y el aumento de la demanda de biocombustibles en EE.UU.
La interrupción del suministro en Medio Oriente impulsa el mayor shock energético desde 2022, con precios del petróleo, gas y carbón al alza y un impacto extendido sobre fertilizantes, alimentos y metales.
Las autoridades holandesas presentaron dos alertas en abril relacionadas con cargamentos procedentes de Argentina, el mayor exportador mundial de harina de soja.
Las tensiones globales elevaron costos e impulsaron cereales, mientras que granos como el café y el cacao cayeron por menor demanda y normalización del mercado.
Los precios del aceite de soja, utilizado para fabricar gasóleo renovable y alimentos como el aliño para ensaladas, se acercan a un nuevo máximo de tres años.
La tensión en Medio Oriente impulsa el petróleo, sostiene al oro como refugio y eleva la volatilidad en commodities agrícolas, en un entorno marcado por riesgos geopolíticos y presiones sobre la oferta global.
La medida está destinada a aliviar las preocupaciones sobre los retrasos en los envíos de soja procedentes de Brasil, justo en el pico de su temporada de exportación.
Los futuros de la soja se encaminan a su mayor caída semanal desde 2024 ante la desaceleración de las compras chinas y la incertidumbre sobre la relación comercial entre EE.UU. y China.