Las monedas latinoamericanas cerraron mayo con desempeños divergentes ante la volatilidad del dólar, la caída del petróleo y los cambios en el apetito global por riesgo.
El banco prevé más presión para las divisas regionales por inflación persistente, petróleo y riesgo electoral, aunque mantiene una visión más favorable para Brasil y Chile.
El repunte de las tasas de los bonos del Tesoro de EE.UU. volvió a presionar a las monedas emergentes, aunque el banco resalta a las de mayor resistencia.
El fortalecimiento del dólar en 2026, impulsado por tensiones geopolíticas y mayor aversión al riesgo, está redefiniendo el comportamiento de las monedas latinoamericanas, con impactos diferenciados.
En abril, el desempeño de las monedas en América Latina respondió a una combinación de factores internos y externos, en un contexto marcado por el alza del petróleo y la volatilidad geopolítica en Medio Oriente.