Los mercados esperan que Estados Unidos y China eviten una nueva escalada comercial y tecnológica en una reunión atravesada por el conflicto en Medio Oriente y la presión sobre el petróleo.
El presidente de Honduras, Nasry Asfura, está revisando los acuerdos firmados con China por el gobierno anterior, incluido el uso de tecnología de Huawei.
La suspensión ha ofrecido un anticipo realista de un posible bloqueo chino, una medida que estrangularía una economía basada en la industria de semiconductores más avanzada.
Los mercados emergentes redefinen su rol global impulsados por innovación tecnológica, transición energética y reformas corporativas que elevan su atractivo en portafolios internacionales.
China congelará todos los activos chinos que posea Furuya y prohibirá a las organizaciones y personas de China que se relacionen con él, según la declaración.
El colapso del orden posterior a 1945 abre una nueva etapa de competencia entre grandes potencias. Ray Dalio advierte que la historia muestra cómo las guerras económicas preceden a los conflictos abiertos.
Según los términos del acuerdo dado a conocer el jueves en Washington, Taiwán se compromete a comprar a EE.UU. gas natural licuado y petróleo crudo por valor de más de US$44.000 millones.
La gigantesca capacidad industrial que tiene China le permite fabricar barcos, misiles y otras armas a una velocidad y escala superiores a las de Estados Unidos.
Esa cautela también se ha reflejado en el limitado apoyo público de Trump a Japón, que se encuentra bajo la presión económica y militar de China en una disputa sobre Taiwán.
Bajo los términos, que la administración Trump anunció el jueves, los aranceles sobre los envíos taiwaneses bajarían de la tasa anterior del 20% - poniéndolos a la par con Japón y Corea del Sur.
Taiwán ha estado intentando cerrar un acuerdo con EE.UU. antes de que Trump se reúna con el líder chino Xi Jinping en China, según un alto funcionario de Taipei.
El máximo diplomático chino propuso específicamente “un nuevo paradigma de interacción positiva” con Washington, aunque reiteró la oposición de Pekín a la venta de armas estadounidenses a Taiwán.
Las reuniones subrayan la competencia entre EE.UU. y China por la influencia en el sudeste asiático, con ambas potencias buscando crédito por suavizar el conflicto.