Los metales han mermado el buen desempeño que arrastraban el año pasado ante el resurgimiento del dólar como refugio en medio de la guerra en Irán. Sin embargo, las proyecciones son positivas para el oro y la plata.
La prolongación del conflicto con Irán aumenta los riesgos tanto para la inflación como para la actividad económica, escribieron los banqueros centrales en las actas de su decisión del 28 de abril.
Analistas coincidieron en que la decisión del Banco de la República abre interrogantes sobre credibilidad, presiones políticas y riesgos macroeconómicos, aunque también puede interpretarse como una pausa estratégica en medio de tensiones electorales.
Una economía en auge, sumada a los precios del petróleo aún elevados, ha frustrado casi por completo las esperanzas de un recorte de tasas de interés este año.
El retroceso del metal responde al ajuste en expectativas de tasas tras el shock energético, aunque la demanda de bancos centrales y flujos asiáticos mantiene el soporte estructural.
La decisión de mantener tasas sin cambios sorprendió al mercado y reconfiguró la percepción de riesgo, con impacto inmediato en el peso, las tasas y los activos locales.
El peso colombiano se desplomó al nivel más bajo desde el 24 de marzo y los tipos a corto plazo cayeron el lunes tras la decisión del banco central de mantener los costes de endeudamiento -desafiando las expectativas de una subida de tipos- a pocas semanas de unas elecciones cruciales.
Las primeras definiciones del equipo de Berkshire Hathaway muestran que la toma de decisiones se estructura hoy alrededor del riesgo, la disciplina en el capital y la capacidad de medir escenarios extremos.