Tesla sigue dependiendo de Micron para abastecerse de chips de memoria mientras desarrolla sus propios semiconductores para sus proyectos de inteligencia artificial.
La compañía reportó un flujo de caja libre negativo por primera vez en dos años mientras acelera las inversiones en inteligencia artificial, robotaxis y robots humanoides.
El mercado evaluó el impacto del conflicto en Medio Oriente y aguardó resultados clave de Alphabet y Tesla para medir el avance del ciclo de inversión en IA.
Los resultados de Alphabet y Tesla, que se publican tras el cierre de Wall Street de este miércoles, inauguran una temporada decisiva para las grandes tecnológicas.
El lento ritmo de gasto de capital de la compañía alimenta las dudas de analistas e inversionistas sobre su capacidad para cumplir las ambiciosas promesas de inteligencia artificial de Elon Musk.
Las gestoras sostienen que el rally de la inteligencia artificial se apoya en el crecimiento de las ganancias, pero advierten que algunas áreas del mercado ya lucen sobrevaloradas.
Según los analistas de Citigroup Inc., el popular apodo de «Magnificent Seven» ya «no es relevante» a la hora de evaluar cómo posicionarse en el sector de la inteligencia artificial en Estados Unidos.
El mercado asimiló un mensaje menos restrictivo de Kevin Warsh, aunque mantuvo la atención en la inflación, los próximos datos de empleo y las expectativas sobre las tasas de interés.
El fabricante chino entregó más de 557.000 vehículos eléctricos en el segundo trimestre, una cifra que lo perfila para superar nuevamente a Tesla como el mayor vendedor mundial del segmento.
La venta masiva de acciones tecnológicas borró parte del entusiasmo por la inteligencia artificial, arrastró a los fabricantes de chips y golpeó a los mercados desde Asia hasta Wall Street.
La euforia por la inteligencia artificial y la salida a bolsa de SpaceX impulsan un nuevo grupo de empresas que ya atrae productos de inversión diseñados para capturar el crecimiento del sector.
Mientras que algunas personas ven a una empresa única en una generación que se dirige directamente a la luna, otras temen que sus cohetes vayan a hacer implosionar sus queridas carteras.
Las acciones de SpaceX se dispararon en su debut bursátil, convirtiendo a Musk en el primer billonario del mundo. En su primer día en el mercado público, en 2010, las acciones de Tesla se dispararon aún más, alrededor de un 41%.
La mayor salida a bolsa de la historia enfrenta una pregunta que divide a Wall Street: cuánto vale hoy una compañía cuyo precio depende cada vez más de negocios que aún no existen a escala comercial.
Las tensiones entre Estados Unidos e Irán impulsaron el petróleo por encima de US$91 por barril y golpearon a las acciones, mientras siguen las preocupaciones sobre inflación y tasas de interés.
La salida a bolsa de SpaceX ha reactivado las especulaciones sobre una posible integración con Tesla. Mientras algunos analistas ven una convergencia, otros sostienen que las sinergias económicas siguen siendo limitadas.