Roberto Lazzeri, quien asumió como embajador de México en Washington el mes pasado, expresó optimismo respecto a que Estados Unidos y Canadá compartan el mismo cronograma.
La creciente incertidumbre sobre el futuro del T-MEC aviva la preocupación de que una mayor parte de la producción automovilística mexicana acabe en fábricas de EE.UU.
La decisión de Trump de someter a revisión anual el tratado abre la posibilidad de que las empresas sigan posponiendo planes de expansión o desvíen sus inversiones.
La presidenta Claudia Sheinbaum se mostró optimista en su conferencia matutina y sostuvo que el tratado se mantiene y eso es muy importante para México.
La Asociación Mexicana de la Industria Automotriz pidió que el diálogo entre los tres países genere rápidamente las condiciones para que el T-MEC se renueve a la brevedad posible.
Este 1 de julio de 2026 inició la revisión conjunta del T-MEC y se prevé que los países emitan un comunicado conjunto con su decisión sobre el futuro del acuerdo.
El secretario de Economía, Marcelo Ebrard, dijo que buscará aclarar con EE.UU. cómo funcionarían las revisiones anuales en un escenario de vigencia de 10 años del tratado.
México y EE.UU. concluyeron la segunda ronda de negociaciones en la que avanzaron sobre reglas de origen para ciertos bienes industriales y seguridad económica.
Los comentarios del presidente de EE.UU. indican que sigue abierto a una posible renovación del pacto comercial por un nuevo periodo de 16 años, aunque se muestra escéptico al respecto.
Lo que prometía ser una celebración de la autosuficiencia del mercado privado hoy funciona como un laboratorio geopolítico de la administración de Donald Trump, con la anuencia de la FIFA. El diseño original buscaba proyectar la alianza norteamericana ante el mundo. Esa visión choca ahora con el “America First”.
El secretario de Economía, Marcelo Ebrard, dijo que el equipo negociador mexicano estará en Washington del 15 al 18 de junio, dos días más de los originalmente previstos.
Mientras EE.UU. y México siguen inmersos en conversaciones comerciales, los fabricantes mexicanos de automóviles tienen una queja: están pagando unos aranceles más altos que Corea del Sur y Japón.