Las grandes petroleras vuelven a mover fichas en Venezuela tras la flexibilización parcial de sanciones de EE.UU., aunque condicionan nuevas inversiones a estabilidad política, reglas claras y reconstrucción de infraestructura.
El empresario colombiano y colaborador cercano de Nicolás Maduro, compareció por primera vez ante un tribunal federal de Miami para responder a cargos de lavado de dinero.
La adaptación de la norma establece detalles sobre disposiciones técnicas, operativas, fiscales y de control para las compañías que trabajan en los yacimientos de petróleo y gas del país.
El viaje estará encabezado por la vicepresidenta para la región de América Latina y el Caribe, Susana Cordeiro Guerra, dijeron personas familiarizadas con el asunto.
La reactivación de los canales formales entre ambos países y la flexibilización regulatoria en el sector energético venezolano propiciaron el alza, de acuerdo con VenAmCham.
El gobierno anunció el miércoles en un comunicado que iniciaría el proceso de reestructuración de la deuda tanto soberana como de las compañías petroleras estatales.
Los inversores han estado invirtiendo masivamente en los activos del país desde la destitución de Maduro por la administración de Donald Trump en enero.
La recuperación petrolera será decisiva para cualquier renegociación de deuda venezolana, marcada por riesgos legales, deuda cercana a US$200.000 millones y expectativas de normalización financiera.
Transparencia Venezuela expone la manera en que ha aumentado el número de buques sancionados y furtivos en las costas del país desde la caída de Nicolás Maduro.
El banco considera que el repunte reciente de la deuda venezolana todavía no refleja completamente el impacto que podrían tener una mayor producción petrolera, el regreso del FMI y la flexibilización gradual de EE.UU.