Bloomberg Línea — Los desafíos generados por el consumo de agua de un centro de datos planificado en Santiago de Chile, y cuyo futuro aún sigue en vilo, llevaron a Google a reformular la arquitectura de una infraestructura similar, que actualmente se construye en Uruguay en medio de una sequía.
Google planificó en 2018 construir un nuevo data center en Chile, con una inversión de US$200 millones, pero debido a las inquietudes que surgieron entre las autoridades ambientales sobre el uso excesivo de agua para refrigerar los servidores, la empresa mantiene en incógnita el futuro del proyecto. Según el Segundo Tribunal Ambiental chileno, la empresa demandaría unos 7,6 millones de litros de agua subterránea al día para refrigerar los equipos.
En septiembre pasado, la empresa comunicó que no seguiría adelante con el proceso de solicitud de los permisos para la construcción del centro en la comuna de Cerrillos “tal como fue presentado originalmente y aprobado en 2020″, sino que lo reformularía a partir de las observaciones. Según fuentes académicas, Chile completó 15 años de sequía en el 2024 y en medio de la ola de calor un apagón afectó el martes 25 de febrero al 99% del país a a las 15:16 hora local.
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El presidente para América Latina de Google Cloud, Eduardo López, dijo en entrevista con Bloomberg Línea en la sede de la firma tecnológica en Bogotá que “se analizó a Uruguay como data center alternativo”. Sin embargo, el país también atravesaba una crisis de sequía cuando se planteó, lo que llevó a Google a reformular la arquitectura de ese centro para enfriar los equipos con aire, en lugar de agua.
Dijo que esta adaptación fue aprobada por el Gobierno uruguayo y las comunidades, permitiendo el lanzamiento del proyecto el año pasado sin afectar el entorno, según López. “Uruguay fue consecuencia de evitar un impacto en Chile”, dijo López.
En Uruguay, en donde el nuevo centro de datos de Google está en construcción, ya fue adoptada la energía renovable en más del 90% de su matriz energética.
“Nosotros estamos continuamente monitoreando y haciendo ajustes en las arquitecturas”, dijo el directivo a una pregunta sobre los posibles efectos de la sequía y el cambio climático en el negocio de la nube.
En Google, distinguen el concepto de “regiones”, que se refiere a la infraestructura de Google Cloud enfocada en servicios en la nube para empresas, en tanto que los data center alojan la infraestructura que impulsa los productos principales de Google.
El directivo explicó que los centros de datos de región para Google Cloud usan sensores y IA para monitorear la temperatura del aire acondicionado y poner lo que corresponde para que el consumo de energía sea mucho menor.
“Hasta 2030, queremos tener energía renovable en todos los data centers”, dijo López. “El consumo de energía renovable en Brasil, por ejemplo, está en un 86%”.
Según cifras recopiladas por la firma de tecnologías de infraestructura crítica Vertiv, a partir de datos del Departamento de Energía de los Estados Unidos, “la efectividad del uso del agua de un centro de datos promedio que utiliza sistemas de enfriamiento evaporativo es de 1,8 L por kWh”.
Indica que este tipo de centro de datos puede consumir entre 3 y 5 millones de galones de agua diariamente, equivalente al gasto de una ciudad de 30.000-50.000 habitantes.
Otras fuentes como la empresa global de servicios inmobiliarios JLL indican que generar 100 MW en un centro de datos equivale a un consumo de 1,1 millones de galones de agua/día, según datos tomados del Laboratorio Nacional Lawrence Berkeley. “Este consumo sustancial de agua puede poner a prueba los recursos hídricos locales y afectar a las comunidades adyacentes, especialmente durante los períodos de sequía o alta demanda”, dice en La guía definitiva de la A a la Z para centros de datos.
Para abordar estas preocupaciones, explica que los operadores de centros de datos trabajan con las empresas de servicios públicos de agua locales, reutilizan el recurso y buscan sistemas de enfriamiento que consuman menos agua.
Los data centers demandan grandes cantidades de agua para sistemas de refrigeración, ya que los servidores generan mucho calor y necesitan ser enfriados constantemente para evitar sobrecalentamientos, explica Angie Tatiana Ortega Ramírez, analista y profesora de la Facultad de Ingenierías en Universidad de América. “En regiones con escasez de agua, como Chile, esto puede generar conflictos con las comunidades locales y afectar los recursos hídricos disponibles para consumo humano y agricultura. Es decir, se presenta una competencia hídrica que en un corto y mediano plazo no solo es insostenible, sino que puede llevar una crisis social, ambiental y económica que afecte la dinámica territorial presente en Chile”.
Según la académica, equilibrar la necesidad de refrigeración con la sostenibilidad hídrica, especialmente en regiones con estrés hídrico requiere de procesos de innovación robustos e importantes en tecnologías de refrigeración que reduzcan el consumo de agua o utilicen fuentes alternativas.
Google se enfoca en el potencial de su nuevo proyecto en Uruguay
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Eduardo López dijo que en Chile podría haber una ampliación de la infraestructura existente: “Vas agregando equipamiento, se construye un poco más, se está viendo en qué lugar se puede extender. Sin embargo, no alcanzaría la dimensión que actualmente tenemos en Uruguay”.
El directivo resaltó las condiciones de Uruguay para el despliegue del negocio de infraestructura en la nube y reafirmó la relevancia de las inversiones por más de US$850 millones en Canelones para la construcción del nuevo data center. “El data center de Uruguay está pensado para estar conectado a la red mundial de Google y dar servicio a cualquiera”, explicó López.
El nuevo centro de datos en Uruguay, construido en el campus industrial Parque de la Ciencias, se une a su infraestructura global con el objetivo de dar soporte a servicios digitales populares, como la Búsqueda, Gmail, YouTube y Maps, para personas y organizaciones en todo el mundo.
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A la pregunta de si la reformulación del plan ambiental implica que el proyecto en Chile sigue en pie o ha sido descartado definitivamente, Google contestó posteriormente en escrito que no tiene novedades para compartir al respecto, pero aclaró que buscan oportunidades para atender las necesidades futuras de capacidad computacional de sus negocios.
Según Google, el proceso de selección de lugares para centros de datos evalúa una serie de factores, incluyendo la proximidad a los clientes, los costos y la velocidad en la que se puede desarrollar la construcción y los permisos, y la disponibilidad y el costo de energía. “Canelones, Uruguay, es un lugar excelente para este proyecto”, respondió la empresa en escrito.
En 2015, Google abrió en Chile su primer centro de datos en América Latina en Quilicura (ubicada en el sector norte de Santiago).
Desde entonces, dice que ha seguido invirtiendo en proyectos de infraestructura técnica, incluido el cable submarino Curie y el Humboldt que anunció conjuntamente con el Gobierno chileno a principios de este año.
La competencia asiática en el negocio de la nube
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La batalla por el liderazgo en el negocio de la nube se ha intensificado con movimientos como el de la empresa china Alibaba Cloud, que en febrero anunció el lanzamiento de su primera región en México, y su competidora estadounidense Amazon Web Services (AWS), que inició la operación de sus centros de datos en ese país norteamericano, como parte de un plan de inversión de US$5.000 millones en los próximos años.
El presidente para América Latina de Google Cloud se mostró abierto y dijo que no le asusta la competencia en México, en donde a fines de 2024 la empresa anunció el comienzo de las operaciones de su tercera región cloud en América Latina, después de la de São Paulo (operacional desde 2017) y la de Santiago (inaugurada en 2021).
“Yo creo que el tema de la competencia tiene que ver con cuánto valor le agregas al cliente”, dijo López. “No tanto la abundancia (...) para mí lo más importante no es tanto la competencia, lo más importante para mí es cuál es el nivel de satisfacción de los clientes con nuestras soluciones y yo creo que eso va a definir el futuro”.
Explicó que las inversiones en tecnología en México se comenzaron a desplegar hace unos dos años y ya se han concretado con la apertura de la región de nube número 41 en Querétaro, que ya está en operación. Dijo que continúan trabajando en el país en asuntos como seguridad de los datos y ciberseguridad en general.
En Latinoamérica, la compañía dijo que su inversión continúa en infraestructura técnica, incluidos los centros de datos, que desempeñan un papel esencial en la entrega de servicios digitales (como Search, YouTube, Maps y Workspace) para personas y organizaciones de todo el mundo.
“Siempre estamos planificando las necesidades de capacidad futuras y el nuevo centro de datos en Uruguay respaldará la creciente demanda de nuestros servicios en línea”, dijo.
“Consideramos que tenemos que tener la infraestructura y lo hemos hecho (...), pero para mí, lo más importante para Latinoamérica es la infraestructura de conexión. O sea, tienes que tener data center, pero también una infraestructura de conectividad. Si yo tengo un data center, pero la conectividad no es buena, el servicio no va a ser bueno”, apuntó el presidente para América Latina de Google Cloud.
Señaló en este sentido que también es clave para Latinoamérica poder desarrollar el ecosistema humano y de servicios alrededor de las tecnologías de la infraestructura de nube. “Para mí el desarrollo del talento y darle la oportunidad de trabajo a la gente es de más alto impacto para nuestra América Latina que armar un data center. Un centro de datos va a dar trabajo a un grupo restricto. En cambio, si yo vendo muchos proyectos, voy a tener que ejecutarlo, voy a necesitar gente”.
La industria tecnológica y el pulso comercial
El ejecutivo calificó la actual coyuntura como un momento “políticamente global de ebullición” en medio del pulso comercial entre EE.UU. y China. “En este momento de turbulencia, yo siempre digo que uno tiene que focalizarse en lo que uno puede gerenciar y uno puede hacer”, dijo el ejecutivo.
Señaló que el asunto de los aranceles “es dinámico” y cambiante, reconociendo que hasta el momento no han sentido incertidumbre por esta cuestión, como sí la podrían generar temas tributarios y un aumento de los costos.
Y apunta que el foco está más en invertir en Latinoamérica, desarrollar los clientes y buscar más oportunidades. “Hoy no tengo una percepción en mi plan de negocios del año de que haya un impacto en este momento y en lo que ya tengo trabajado con las empresas latinoamericanas tampoco”, señaló.
En todo caso, no descartó un impacto en la industria el futuro en caso de que se lleguen a materializar más medidas referentes al tema de los aranceles: “Es un círculo medio raro, porque si decido ponerle un impuesto a un servicio para generar ingresos, al mismo tiempo estoy creando una barrera de acceso para las empresas que realmente lo necesitan”.
International Data Corporation (IDC) estimó en setiembre pasado que para 2024 el gasto en infraestructura en la nube creció un 48,8% en comparación con 2023, hasta los US$164.000 millones. Sus estimaciones apuntan a que el gasto en ese frente tendrá una tasa de crecimiento anual compuesta (CAGR) del 18,1% hasta 2028, alcanzando los US$253.000 millones. Para ese año, representará el 76,4% del gasto total en infraestructura de computación y almacenamiento.
Desde Google Cloud consideran que las principales tendencias en la industria para este año incluyen los agentes de inteligencia artificial, que no solo ejecutan tareas, sino que toman decisiones dentro de la arquitectura tecnológica. Destacan en áreas como experiencia del cliente y recursos humanos. Otra clave es el uso de múltiples agentes, que trabajan juntos para mejorar la autonomía y eficiencia de los sistemas.
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