Así es la vida en el país más pobre de Latinoamérica

Haití es el país más pobre de Latinoamérica y el Caribe, según el Banco Mundial. Aquí, algunas particularidades.

Crisis Haití
26 de febrero, 2025 | 04:00 AM

Bloomberg Línea — Vivir en Haití, el país más pobre de Latinoamérica y el Caribe, según la más reciente actualización del Banco Mundial (BM), no solo implica padecer hambre, como casi la mitad de su población, de acuerdo al Programa Mundial de Alimentos de la ONU, sino estar expuesto a la guerra entre pandillas, conforme con expertos consultados por Bloomberg Línea.

Pero hay otros aspectos que permiten tener una idea de cómo es vivir en este país de las Antillas, entre ellos, su costo de vida, el nivel de empleo y su sistema de salud. A continuación, un breve panorama:

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Costo de vida

El salario mínimo de Haití es de 17.810 gourdes, es decir, US$134 al mes al cambio de este 25 de febrero. El dinero, sin embargo, parece poco teniendo en cuenta que un almuerzo en un restaurante barato para una persona cuesta US$12,50 en promedio, según Numbeo.

Un litro de leche en Haití cuesta US$1,91, un kilo de arroz US$3 y un kilo de carne US$11,90, sumas que pueden parecer pequeñas, pero no están al alcance de todos los habitantes.

Más del 42 % de la población requiere asistencia humanitaria y hasta el 40 % padece situación de inseguridad alimentaria grave, según la Oficina de las Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA).

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El sueldo básico también parece insuficiente si se tiene en cuenta que pagar los servicios básicos mensuales puede llegar a costar US$83,81 en promedio, mientras que un plan mensual móvil con llamadas y 10GB de datos cuesta US$50.

Ahora bien, algunos productos y servicios han escaseado en Haití desde el recrudecimiento de la violencia tras el asesinato del presidente Jovenel Moïse, en 2021, presuntamente perpetrado por mercenarios colombianos. Desde ese entonces, las pandillas luchan por el control territorial y llegaron a tomarse el 80% de la capital, Puerto Príncipe.

Haití, en poder de las pandillas tras 15 años del terremoto.

“Las pandillas intensificaron su control sobre áreas estratégicas, aumentando la violencia, incluso sobre la principal terminal de combustible de Puerto Príncipe, impidiendo su distribución. La falta de acceso a combustible ha afectado severamente al comercio, escuelas y hospitales y generó escasez de productos y servicios básicos, como agua y telecomunicaciones”, documenta Human Rights Watch.

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Respecto a la tasa de desempleo en Haití, en 2023 fue de 14,9%. Si se desglosa por sexo, fue de 18% para mujeres y 12% para hombres, de acuerdo con datos de la Organización Panamericana de la Salud.

Violencia en Haití

La disputa de las pandillas en Haití dejó 5.601 muertos en 2024, según la Organización de las Naciones Unidas (ONU). Solo en diciembre, una masacre que acaparó la atención de la prensa internacional dejó 207 muertos en la capital.

Acerca de las pandillas, el internacionalista Manuel Camilo González le dijo a Bloomberg Línea que aparecieron como grupos paramilitares durante el régimen dictatorial de François Duvalier y de su hijo, Jean-Claude Duvalier, pero se transformaron tras su derrocamiento, convirtiéndose en estructuras a merced de la élite política en época electoral.

“Se convirtieron en ejércitos privados al servicio de distintos sectores políticos para atacar a sus oponentes, movilizar votantes violentamente en época de elecciones y blindarse una vez en el poder. Las pandillas han sido utilizadas por los Gobiernos para blindarse frente a la sociedad civil, es decir, de sus opositores, y las posibles amenazas dentro del Estado, proveniente del Ejército”.

Residentes de Haití años después del terremoto de magnitud 7,0.

El operar de las estructuras armadas también dejó más de un millón de personas desplazadas internamente en 2024, de acuerdo con nuevas y alarmantes cifras difundidas por la Organización Internacional para las Migraciones (OIM).

El número de niños reclutados por las pandillas en Haití aumentó 70% en cuestión de un año, informó la Unicef en noviembre de 2024. Solo en Puerto Príncipe, 1,2 millones de menores viven bajo amenaza.

Salud en Haití

“Un niño nacido en Haití crecerá siendo solo el 45% de lo que podría ser si hubiera disfrutado de pleno acceso a una educación y atención médica de calidad”, según el Índice de Capital Humano 2020 del BM.

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Además, una quinta parte de los niños tiene riesgo de padecer limitaciones físicas y cognitivas, asociadas a la dificultad de acceso al servicio de salud y a los servicios públicos, pero también al hambre. “Y solo el 78% de los jóvenes de 15 años llegarán a los 60 años”.

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Hasta mediados de 2024, la Unicef documentó que seis de cada diez hospitales en Haití estaban operativos. “La reciente escalada de violencia en Puerto Príncipe sigue privando a los niños de servicios sanitarios y medicamentos esenciales”, registró en ese entonces.

Un breve repaso histórico sobre Haití

Aunque Haití se convirtió en la primera nación latinoamericana en independizarse, en 1804, lo cierto es que el precio de su heroísmo fue caro.

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A falta de reconocimiento diplomático mundial, solo pudo deshacerse de este problema a través de un acuerdo firmado en 1825 en Francia, avalando el pago de una indemnización por 150 millones de francos en oro (unos US$21.000 millones de hoy) a los colonos y un arancel del 50% de reducción a las importaciones francesas, a manera de indemnización. Se trató de un peso difícil de sobrellevar.

Sumado a ello, ya en el siglo XX, padeció un régimen dictatorial de casi tres décadas, en manos de François Duvalier y de su hijo, Jean-Claude Duvalier, en complicidad por grupos paramilitares como los Tonton Macoutes, que durante años sembraron terror en la población.

Pero las pandillas comenzaron a desligarse de la élite política desde el terremoto de 2010 y, todavía más, tras el asesinato de Jovenel Moïse. Ante la ausencia de un jefe de Estado elegido democráticamente —desde 2021 no hay elecciones— y de presencia gubernamental, los grupos armados comenzaron a controlar los territorios.

Tanto se recrudeció la violencia en Haití que un consejo de seguridad de la ONU aprobó una misión para ayudar a las autoridades locales a restablecer el orden, liderada por más de 400 policías provenientes de Kenia e integrada, también, por uniformados Bahamas, Belice, Jamaica, Guatemala y El Salvador. Sin embargo, hasta ahora se desconocen los resultados concretos de su intervención.