Bitso observa que las criptomonedas son cada vez menos percibidas como instrumentos especulativos y cada vez más como infraestructura financiera para ahorro, pagos y transferencias de valor transfronterizas.
Según analistas, el rumbo de bitcoin dependerá de tres factores clave: tasas de la Fed, avances regulatorios en EE.UU. y los flujos hacia los ETF, hoy el principal termómetro del apetito institucional por el mercado cripto.
Los analistas consultados ven posible un aumento de la exposición a criptomonedas en el trimestre, bajo un enfoque selectivo y de largo plazo, con preferencia por bitcoin y ethereum y atención a factores de mercado y regulación.
Bitcoin, el mayor token, y un grupo de activos digitales más pequeños han sido un oasis de calma en relación con la volatilidad de la renta variable, el oro y el petróleo.
La ruptura del nivel de US$65.000 profundiza el ajuste iniciado tras el máximo post-halving y vuelve a exponer la sensibilidad del bitcoin a la liquidez global y al riesgo macroeconómico.
El bitcoin se desplomó de nuevo la semana pasada y borró casi el 50% del máximo histórico de octubre, antes de recuperarse. A las altcoins les ha ido peor.
Bitcoin cayó por debajo de los US$70.000 por primera vez en 15 meses, arrastrado por una fuerte aversión al riesgo global, liquidaciones masivas y salidas de capital de los ETF.
Las bolsas estadounidenses arrancaron febrero con alzas, a medida que se modera la corrección en los metales preciosos. El dólar registra una renovada fortaleza.