El alivio en Medio Oriente y el retroceso del crudo impulsaron a las bolsas, con el S&P 500 liderando las ganancias y el sector tecnológico como principal motor.
El rally responde a la combinación de resultados corporativos sólidos, menor volatilidad y expectativas sobre inteligencia artificial, a pesar de la crisis en Medio Oriente.
El informe advierte que elegir mal el punto de entrada puede implicar décadas sin retornos, aun en líderes tecnológicos con subas posteriores muy fuertes.
Las acciones en EE.UU. suben impulsadas por el sector tecnológico y señales de distensión geopolítica, mientras el mercado prioriza resultados corporativos sólidos frente a los riesgos en Medio Oriente.
Intel, que ganó 23.39%, va camino de alcanzar un máximo histórico tras presentar una previsión de ingresos que destrozó las expectativas de Wall Street.
El impulso de la inteligencia artificial y unos resultados por encima del consenso llevan a Intel a máximos de 26 años, aunque el mercado mantiene cautela sobre su valoración.
Según un comunicado emitido el jueves, la compañía anunció que sus ingresos en el trimestre que finaliza en junio oscilarán entre los US$13.800 y los US$14.800 millones.
Las acciones de Intel alcanzaron su nivel intradiario más alto desde la era puntocom, impulsadas por el optimismo en torno a su plan de recuperación y nuevos acuerdos estratégicos.
La iniciativa busca producir 1 teravatio de capacidad informática al año y escalar a niveles que compitan con TSMC. La acción de Intel subió hasta 4,9% tras el anuncio.
Una expansión masiva de la infraestructura de IA ha alimentado la demanda de chips, disminuyendo la oferta disponible para los dispositivos tradicionales.
Aunque el CEO Lip-Bu Tan logró ganarse la confianza del presidente y salvar su reputación en Washington, recuperar el rumbo de su empresa está resultando más arduo.
Wall Street cerró con resultados mixtos, impulsado por las tecnológicas y marcado por tensiones geopolíticas y datos económicos dispares. La plata rompió los US$100.