La salida a bolsa SpaceX está dando esperanzas a los inversores de Tesla, que apuestan por que Musk acabará orquestando una fusión entre sus dos empresas.
La venta masiva de acciones tecnológicas borró parte del entusiasmo por la inteligencia artificial, arrastró a los fabricantes de chips y golpeó a los mercados desde Asia hasta Wall Street.
La compañía de Elon Musk lanzó una misión de demostración del programa Starfall, con el que busca transportar productos al espacio y recuperarlos en la Tierra.
Los inversionistas centraron su atención en las perspectivas de tasas de interés y en las dudas sobre las valuaciones del sector tecnológico, pese al alivio en los precios de la energía.
La startup Reflection AI acordó pagar US$150 millones mensuales a SpaceX hasta 2029 para utilizar capacidad informática de sus centros de datos, reforzando la estrategia de Elon Musk en inteligencia artificial.
La empresa busca recaudar al menos US$20.000 millones con esta emisión, con vencimientos de entre cinco y 30 años, para refinanciar un préstamo puente.
La acción de SpaceX avanzó 37% en sus primeros cinco días de cotización, ubicándose entre los mejores debuts bursátiles de las grandes tecnológicas, según un análisis de XTB.
La compañía recibió calificaciones en la categoría BBB de las tres principales agencias de calificación crediticia el jueves, allanando el camino para obtener financiamiento más barato tras su salida a bolsa.
La llegada de activos de la firma aeroespacial transformó las carteras locales. Tras su debut en Wall Street, su CEDEAR llegó a ser el instrumento más operado de BYMA, al superar a gigantes como Mercado Libre y Nvidia.